Hierápolis

"ciudad sagrada". Ciudad helenística de Frigia, al norte de Laodicea, fundada por Eumenes II, rey de Pérgamo, alrededor de 180 a.C.. Destruida por un terremoto durante el reinado de Tiberio, en el año 17, la ciudad fue reconstruida posteriormente. Tuvo significativas transformaciones en los siglos II y III que le hicieron perder todo su antiguo carácter helenístico para convertirse en una urbe típicamente romana. Las ruinas de la Hierápolis frigia, están situadas a una decena de kilómetros del emplazamiento de Laodicea. Allí existía desde tiempos remotos un lugar sagrado o hieron, y la ciudad que creció en torno al mismo se convirtió, aunque sin adquirir relevancia política, en uno de los grandes centros de Frigia. Está en un lugar donde surgen fuentes de aguas termales a 35° C de temperatura. Los antiguos habitantes de la zona atribuyeron a estas aguas calientes virtudes curativas, y a fines del siglo II a C instalaron allí una estación termal. Las fuentes termales promovieron también una destacada industria textil, ya que el agua caliente permitía desengrasar la lana y fijar mejor el tinte. Los reyes atálidas de Pérgamo urbanizaron el sitio siguiendo las pautas hipodámicas (trazado urbano ortogonal) de las ciudades helenísticas. Los romanos, hábiles ingenieros hidráulicos, explotaron a fondo estas aguas termales, y reconstruyeron Hierápolis, dotándola de fastuosos monumentos civiles y religiosos. Las ruinas de sus templos, teatros, termas, avenidas y necrópolis todavía causan admiración y permiten entrever lo afamada que fue en su tiempo esta urbe sacra, a cuyas instalaciones balnearias acudían peregrinos de todo el mundo clásico, griegos, macedonios, romanos, judíos y anatolios. Entre sus ruinas destacan: )o()o( Teatro romano )o( El teatro romano es uno de los monumentos más grandiosos y mejor conservados de Hierápolis. Una inscripción en la escena registra que fue construido en tiempos de Septimio Severo y dedicado al emperador. Así parece corroborarlo un friso que muestra a los familiares de Severo entremezclados con los dioses. Son impresionantes los arcos de entrada y los corredores deambulatorios internos, todavía cubiertos con sus bóvedas de medio cañón, cortadas en aristas cuando quiebran en ángulo. La cávea comporta 26 filas de gradas de mármol, y en el centro de las primeras filas hay encastrado un lujoso asiento de forma semicircular, reservado a personalidades principales. El edificio de escena se ha podido relevantar en parte, aprovechando los materiales originales esparcidos por las ruinas. Entre su refinada decoración escultórica destaca un friso que describe una procesión ritual dionisíaca, así como escenas mitológicas protagonizadas por Apolo y Artemisa, como el sacrificio de los hijos de Níobe. Todos estos relieves han sido sustituidos por réplicas realizadas con moldes, exhibiéndose los originales en el museo de las termas. Es muy bella la afiligranada decoración del hiposcenio, el espacio subyacente a la escena, con su fachada de columnillas corintias de estrías helicoidales, y nichos coronados con bóvedas de concha en los intercolumnios. El teatro tenía capacidad para entre 15 y 20 mil espectadores. Los campos que se extienden frente a la fachada del teatro estan plagados de restos arquitectónicos y escultóricos procedentes de construcciones desaparecidas. Columnas, nichos, cornisas, frisos, pilastras, pedestales..., tirados, amontonados y revueltos por la hierba, que esperan la restitutción a sus emplazamientos originales en un indefinido futuro. )o()o( Fuente monumental (Nympheum). Construida en el siglo IV, su fachada en forma de media luna apunta hacia el sur. )o()o( Templo de Apolo )o( El templo de Apolo era el principal centro religioso de Hierápolis. Su cimentación se remonta al helenístico tardío. aunque sus partes hoy visibles entre la maleza no son anteriores al siglo III d.C.. Se accedía a su fachada por una amplia escalinata. El santuario está construido sobre una falla de la que escapan vapores tóxicos. Adosada al lado derecho de la escalinata hay una puerta abovedada que permitía bajar al Plutonium, pero a causa de los vapores hoy está cerrada. El arco de entrada daba a un corredor descendente que conducía a una cámara subterránea, conectada a una grieta del terreno por donde manaba una fuente. La estancia se cargaba de gases nocivos. No ha de extrañar, pues, el nombre de "Plutonium", que alude a Plutón, Hades para los griegos, dios del inframundo y del Averno. Dión Casio, relata que los vapores venenosos mataban a todos los seres vivos que se internaban en el Plutonium, excepto a los eunucos. Por los alrededores quedan vestigios de grandes estanques que servían de depósitos de agua para la ciudad. Una magnífica vía columnada, extramuros, parte de la muralla bizantina y se dirige en línea recta hacia el norte, rumbo a la necrópolis septentrional. Fue abierta en tiempos de Domiciano, y todavía se pueden pisar al recorrerla las grandes losas de mármol de su pavimento. Hileras de cipreses hacen el contrapunto a las hileras de columnas. La vía desemboca en la monumental Puerta de Domiciano, compuesta de tres arcos flanqueados por dos gruesos torreones cilíndricos. Fue levantada en 82-83 por el procónsul de Asia Julio Frontino, en homenaje al emperador. )o()o( Necrópolis )o( Las dos necrópolis de Hierápolis se extienden varios kilómetros hacia el norte y otros tantos hacia el sur, ambas extramuros, y sus más de 1.200 sepulturas, de todas las formas y tamaños, proporcionan gran cantidad de información sobre los cultos funerarios de la era grecorromana. Los sarcófagos están tallados en mármol con numerosos relieves, y las tumbas adoptan a veces la forma de un templo en miniatura. Son de destacar las sepulturas en forma de túmulo, de planta circular y base cilíndrica en aparejo de piedra, que serían las más antiguas del cementerio, y cuya estructura revela reminiscencias de las tumbas tumulares de los reyes lidios y frigios que todavía pueden verse en las cercanías de Sardes (Bin Tepe) y en Gordio. )o( Hierápolis fue evangelizada, según la tradición, por Felipe, uno de los doce apóstoles, crucificado en 87. Las imponentes ruinas del Martirion de san Felipe se elevan sobre una colina desde la que se abarca el panorama completo de la ciudad. La atribución de este monumento a san Felipe es solo conjetural, pues nunca se halló su tumba. El museo arqueológico de Hierápolis-Pamukkale está acondicionado en las antiguas termas romanas, que se sabe fueron construidas en el siglo II, que han sido restauradas, y varias de cuyas salas estan todavía cubiertas por las enormes bóvedas de piedra originales. Además de las consabidas estancias frigidarium, caldarium y tepidarium, con sus paredes revestidas de mármol blanco, las termas comprendían una amplia palestra y una cámara con tejado para ejercicios deportivos. Hoy estas vastas salas cobijan una soberbia colección de esculturas clásicas, rescatadas de los alrededores de Hierápolis, principalmente del teatro, en las que resulta perceptible la influencia estilística de la escuela de escultura de Aphrodisias. Los motivos hacen sobre todo alusión a los dioses y leyendas de la mitología clásica grecorromana. Se conservan las puertas de la ciudad, construidas en diferentes épocas: Puerta norte, de origen bizantino, construida como un edificio en dos secciones en el siglo V; la puerta interior es perpendicular a las murallas de la ciudad; la Puerta sur, construida en dirección este-oeste durante la era romana, fue reconstruida en la era bizantina al ser desplazadas las murallas de la ciudad unos 100 m más afuera, y la Puerta de Domiciano, construida por Julio Frontino. Las puertas del norte y del sur están unidas por un camino rodeado de columnas, a cuyos costados se hallan importantes construcciones. Hoy, Pamukkale, provincia de Denizli, Turquía. )o( NOTA.- El nombre de Pamukkale, significa en turco "Castillo de Algodón". Este nombre hace referencia a un extraordinario fenómeno natural que tiene aquí lugar. Debido a una falla de la terraza donde se asienta la ciudad, a la vera de los montes Gékelez, en varios puntos surgen fuentes de aguas termales a 35° C de temperatura. Esas aguas subterráneas renacidas al mundo arrastran soluciones de calcita que se van depositando en el terreno y solidificando con el tiempo. Al caer en cascadas por los barrancos, los sedimentos se petrifican poco a poco creando a la luz del día formaciones muy similares a las que se esconden en la oscuridad de las cuevas: estalactitas, coladas, piscinas naturales, cataratas pétreas, todo ello de un deslumbrante color blanco. El irreal paisaje adquiere el aspecto de una inmensa fortaleza hecha de algodón. Desde otros ángulos puede parecer una meseta cubierta por un manto de nieve. Ilusiones ópticas, pues el algodón o la nieve no son otra cosa que mármol. Blanco mármol travertino de gran calidad, que es exportado a todo el mundo por las industrias canteras locales. Las límpidas pozas de agua azul turquesa que quedan suspendidas a distintos niveles del acantilado reciben el nombre de "travertinas".
 
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