Elefantina
Nombre que los griegos dieron a la isla de Abu. Ciudad del Alto Egipto, capital del primer nomo. Tiene unas dimensiones de 1.500 x 500 m, y se halla frente a la actual ciudad de Assuán. Es la isla septentrional de la primera catarata, en el extremo sur del país, donde el país de los faraones limitaba con Nubia. Sus canteras de granito fueron intensamente explotadas para las construcciones de templos y esculturas. Ruinas famosas. Es ésta una de las pocas ciudades del Imperio Antiguo de la que se posee unos mínimos conocimientos urbanísticos. La ciudad se encontraba sobre una de las islas al norte de la catarata y concentraba todo el comercio con Nubia, en particular el de marfil, al que debe su nombre. Algunas de sus necrópolis han sido encontradas en las orillas del río. Su dios principal desde época inmemorial era Cnum, el dios carnero de la catarata y sus paredras Satet y Anukis. Elefantina, siguió gozando de gran importancia a lo largo de toda la historia egipcia debido a su privilegiada situación en la frontera de Nubia, asi como a sus canteras que proveían de piedra a la totalidad del país. En ella conocemos las tumbas del Imperio Nuevo, pero sobre todo hay que destacar la importancia de los templos de la cercana isla de Filas, dedicados entre otras divinidades a Mandulis y Arensnufis y, sobre todo, a Isis, que formaba tríada con Osiris y Harpócrates. El templo ptolemaico dedicado a Isis fue un importante centro de peregrinación hasta el final de los tiempos romanos incluso para las tribus paganas, vecinas meridionales del Imperio Romano, y por esta razón fue el último templo egipcio que permaneció abierto al culto público, no siendo cerrado hasta el año 535 de nuestra era por orden del emperador de Oriente Justiniano. Quedan los restos del primitivo templo dedicado al dios Cnum, destacando el períptero levantado por Amenofis III y un lugar dedicado al culto del príncipe Hekayeb, del Imperio Antiguo, así como restos de la fortaleza utilizada por los faraones en su paso a las expediciones hacia el Sudán. Merecen especial mención el descubrimiento de unos papiros judíos escritos en arameo que datan del siglo V a.C., considerados de gran importancia como documentación religiosa. Fue fortaleza, puesto aduanero y capital de nomo. Ver, Ta-Kentit.

