Helena

(santa) (ca.255-ca.327). Natural de Drépano, en Bitinia (más tarde llamada Helenópolis). Primera esposa del emperador Constancio Cloro y madre de Constantino I el Grande. Nació de origen humilde (se decía que era hija de un posadero). Helena se convirtió en la concubina o esposa de Constancio y dio a luz a su hijo más famoso, Constantino, en Naissus ca.273. Pero en el 292 Constancio la repudió para poder casarse con Teodora, hija de Maximiano, que le dio seis hijos. Helena no volvió a la corte hasta el ascenso de su hijo en el 306. Fue bautizada en el 312, cuando el cristianismo fue tolerado oficialmente, y ejerció una poderosa influencia cristiana sobre su hijo. Junto con su nuera Fausta obtuvo ca. 325 el título de augusta. En el 326, Helena visitó Jerusalén y Belén en busca de los lugares de los sucesos descritos en el Evangelio y, afirmando haberlos encontrado, fundó en ellos iglesias. La afirmación de que había encontrado la cruz en la que Jesús fue crucificado no se apoya en ninguna prueba de su época. Terminada su peregrinación volvió junto a su hijo, en cuyos brazos murió con cerca de ochenta años. Fue enterrada en un mausoleo en Roma. Fue canonizada en el siglo IX. Su fiesta se celebra el 18 de agosto.
 
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