Elíseo

o Elisio o Campos Elíseos. Espacio mítico de la escatología griega. Era una especie de paraíso que contaba con un clima ideal, situado en los confines de la tierra, sobre el que reinaba el cretense Radamantis. Se han propuesto numerosas teorías acerca del origen del concepto, que incluyen su procedencia egipcia o cretense. Sin embargo, parece que el término podría tener una etimología griega satisfactoria según ha propuesto Walter Burkert que la relaciona con la palabra enelusios "golpeado por el rayo", con lo que se denominaría Elision al lugar donde tuvo lugar la fulminación y en consecuencia adquiriría el significado de "lugar en el otro mundo donde los bienaventurados conseguían una segunda existencia". Allí iban a parar, en efecto, los héroes como Menelao que tenían un parentesco divino. Se trataría, en definitiva, de un concepto ideado en una época no muy posterior a la redacción final de los poemas homéricos a partir de elementos de diferente procedencia, que daba respuesta a la necesidad de articular un destino digno de los grandes héroes y de generar, en consecuencia, un modelo de expectativa en una vida tras la muerte. )o( MITOLOGÍA.- Era la cuarta división del infierno según los griegos, y la séptima según los romanos. "Reinaba en ellos una eterna primavera, y el soplo de los vientos no se hacía sentir sino para esparcir el aroma y el perfume de las flores. Jamás los rayos del sol ni de los astros fueron interceptados por las nubes. Florestas de rosales de mirto y de otras mil plantas y árboles olorosos embellecían la morada de las sombras justas. El Leteo corría por él con un dulce murmullo y sus aguas tenían la propiedad de hacer olvidar los males de la vida. Una tierra siempre fértil renovaba sus producciones tres veces al año, y presentaba alternativamente flores y frutos. Sin ningún dolor, sin sombra de vejez, conservaban eternamente, los manes afortunados, la edad en que habían sido felices. Allí se disfrutaban los placeres que más habían gustado durante la vida: la sombra de Aquiles hacia la guerra a las bestias feroces; Néstor contaba sus hazañas; robustos atletas se ejercitaban en la lucha; ancianos alegres se invitaban recíprocamente a los banquetes. A los bienes físicos se reunían a la ausencia de los males del alma. La ambición, la avaricia, la envidia y todas las viles pasiones que agitan los mortales no podían alterar la calma de los habitantes de los Eliseos". Según Píndaro, Saturno, soberano de esta morada feliz, reinaba en ella con Rea, donde hicieron revivir la edad de oro. Según otros, todo se gobernaba en ellos por las sabias leyes de Radamanto. Los unos han puesto los Campos Elíseos en la Luna; los otros en las islas Canarias, que llamaban Afortunadas: otros en las islas Shetland; o en Islandia, que era la Thule de los antiguos. Homero y Hesíodo los establecieron en la extremidad de la tierra y en las orillas del Océano. Denys, el geógrafo, los pone en el Ponto Euxino: y la mayor parte en las encantadoras y amenas márgenes del Betis, cerca las columnas de Hércules. Es aun más verosimil, que esta fábula vino de Egipto, como todas las demás fábulas griegas (ver, Aquerusia), interpretación que hace a la mitolog¡a griega directamente de la del país de los faraones. Los poetas no están acordes acerca del tiempo que las almas debían permanecer en ellos. Anquises parece indicar que después de una revolución de mil años las almas bebían de las aguas del Leteo, y volvían a habitar en otros cuerpos; en esto Virgilio parece adoptar el dogma de la metempsicosis, que había venido también de Egipto. Los pueblos de Italia difieren de los griegos en que no creen en las penas eternas, sino para los grandes malvados. El suplicio de los demás cesaba después del tiempo prescrito por los jueces del infierno. Nada manchado con el vicio entraba en el lugar del placer y la paz, pero el infeliz que sólo había sido débil, cuyo corazón había gemido con los remordimientos, no era desterrado de allí para siempre, y después de haber sufrido un castigo justo y necesario, se le volvía a la tranquilidad y a la dicha.
 
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