Alejandro Janeo

Alejandro Jonatás o Yannai o Janneo o Janeas (Alexandros Jannaeus) (ss. II-I a.C.). Rey de Judea (103-76) y sumo sacerdote de los judíos. La helenización de los judíos de la época llevó a los gobernantes a dar a sus nombres un aspecto griego, por lo que se le conoce también como Alejandro Janeo. Tercer hijo de Juan Hircano, sucedió a su hermano Aristóbulo I, enemigo personal suyo y de muy breve reinado. Asimismo, contrajo matrimonio con Salomé, helenizada onomásticamente como Alejandra Salomé, su cuñada viuda, de cuya unión nacieron Hircano II y Aristóbulo II. La personalidad de Alejandro Janneo, siempre audaz e impetuoso, motivó que Israel estuviera en continuas luchas contra sus vecinos. La primera etapa de su reinado (103-95), estuvo conformada fundamentalmente por su política expansionista. Aumentó el aspecto monárquico de su mandato, como aparece reflejado en la acuñación de monedas, en las que puso caracteres tanto griegos como hebreos y arameos. Alejandro expandió el Estado judío con la conquista de Galilea, Perea, parte de Iturea y varias ciudades griegas al otro lado del Jordán y en la costa de Palestina. Sitió a Ptolemaida, Dora y Gaza y tuvo guerra con Ptolomeo X Sóter II Látiro, rey entonces de Chipre, que diezmó las tropas del príncipe asmoneo, derrotándole a orillas del Jordán. Cuando volvió a Jerusalén, encontró a sus súbditos molestos. Los fariseos veían con enorme desagrado que Janeo, sumo sacerdote de discutible legitimidad, como todos los asmoneos, estrechase lazos con los saduceos. Haber adoptado el título de Rey sin ser de la Casa de David, junto a otros hechos de índole religiosa, le acarrearon la enemistad de los fariseos, quienes, según Flavio Josefo, llegaron incluso a maltratarle físicamente con ocasión de un incidente ocurrido en una Fiesta de los Tabernáculos. Alejandro Janneo reaccionó matando a 6000 de ellos. Más tarde, al ser derrotado por el rey nabateo Obodas I, los fariseos se sublevaron nuevamente, lo que motivó que fueran perseguidos durante seis años, muriendo en ese transcurso de tiempo 50.000 judíos. Los fariseos pidieron ayuda al rey seléucida Demetrio III Eucario quien derrotó a Alejandro Janneo en Siquem, ocupando así Judea. Vuelto a recuperar el poder, el asmoneo continuó con sus excesos y crueldades, haciendo crucificar y desollar vivos a más de 1000 judíos en un solo día, hecho inhumano que provocó la huída masiva de gente al desierto y que llegó incluso a ser recordado en un texto de Qumrán. Alejandro Janneo ocupó la Transjordania, lo que le llevó a pactar con el rey nabateo Aretas III, y luego los enclaves de Pella, Dium, Gerasa y Gamala. Posiblemente el hecho de que se sucedieran los ataques nabateos y seléucidas, fue lo que mantuvo a Janeo en el poder; ante la amenaza externa, la masa judía optó por apoyarlo. La pasajera debilidad de Roma, que los Ptolomeos dejasen de ser una amenaza por la muerte de Ptolomeo X Sóter II Látiro (80) y que lo mismo pasase con seléucidas y nabateos, que tenían que enfrentarse con el armenio Tigranes, dueño desde el 83 de Siria y Fenicia, permitió a Janeo recuperar la mayor parte del territorio al este y noroeste del Jordán y estos éxitos le devolvieron el apoyo popular. En la cima de su poder, mientras se hallaba sitiando Ragaba, en la Transjordania, enfermó a causa de sus excesos, muriendo de una borrachera. Tras su muerte le sucedió su mujer Alejandra Salomé, que reinó con éxito hasta su muerte en el 67, recobrando el favor de los fariseos.
 
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