Aulós
Instrumento musical aerófono, característico y emblemático de la antigua Grecia. Se trata de un instrumento de doble lengüeta, que consiste en dos flautillas adosadas en disposición divergente. Por lo que sabemos, el aulós producía un sonido agudo y chirriante. Este instrumento se asociaba a ambientes dionisíacos y orgiásticos, que nos consta a través de numerosas representaciones decorativas de cerámicas, en las que bailarinas insinuantes danzan junto a jóvenes tañedores de aulós. Aristóteles, en La política, escribía: "No se utilizarán en la educación los aulós, (....), no es un instrumento de carácter moral, pues se acerca a lo orgiástico". Y ss. después, ya en época romana, Virgilio escribía, refiriéndose al ambiente próximo al aulós: "ebria, danza entre el humo de la taberna y retoza / haciendo repicar sobre el codo los roncos caramillos". Durante años, otros muchos autores han vinculado lo penetrante e incisivo de su sonido, y lo obsesivo y sinuoso que se supone eran sus melodías, con la incitación al vicio y a la orgía. A causa de su estridencia y su asociación a lo orgiástico, el aulós fue un instrumento poco academizado, por lo que existieron gran cantidad de variantes, según época, lugar y modas, difícilmente sistematizables. Por ello, su estructura y morfología es muy variable. Sí se sabe, que en su doble cuerpo, un tubo tenía más agujeros que el otro (del orden de siete y veinticinco, respectivamente), aunque se ignora la función de éstos. Una teoría, la más vigente hoy en día, apunta a que uno de ellos (el segundo) realizaría una especie de bajo continuo y chirriante, mientras que el otro, más agudo e incisivo, se centraría en la melodía propiamente dicha. Según consta en la iconografía, los tañedores de aulós, cubrirían su rostro con un dispositivo, una especie de vendaje a presión, destinado a impedir la hipertrofia de los músculos buccinadores, muy requeridos en la ejecución de música de aulós. Un mito griego, de hecho, recoge esta circunstancia: el aulós fue arrojado al suelo cuando Palas Atenea comprobó el efecto producido sobre el rostro. Enfrentándose a Apolo, Marsias lo recogió, y el instrumento ha quedado para siempre asociado a este personaje mitológico. Se supone que después de pervivir durante mucho tiempo en el Mediterráneo oriental, el aulós es adoptado y modificado por los árabes, que lo introducirán en Europa ss. después. La nueva forma de este instrumento será el antecesor de nuestros instrumentos de viento de doble lengüeta, como la chirimía y su posterior descendiente, el oboe. Ver, Elymoi.

