Hospitium privatum

Acuerdos particulares que garantizaban la estancia de los extranjeros en Roma. Dado que los extranjeros no poseían ningún tipo de derecho, eran protegidos durante su estancia en la ciudad por su anfitrión, que recibía este mismo tratamiento en la patria de origen de su huésped. Este tipo de tratados se sellaban bajo la garantía de los dioses y a su conclusión se llevaba a cabo un sacrificio. El anfitrión proporcionaba a su huésped el alojamiento, le servía como intérprete y como agente comercial, ya que no podía efectuar ningún tipo de negocios, y actuaba como garante en cualquier clase de litigio, personándose ante los tribunales.
 
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