Balbo
Lucio Cornelio (Lucius Cornelius Balbus) (siglo l a.C.). Estadista y figura literaria, nacido en la ciudad de Gades (Cádiz), en Hispania. De estirpe púnica, le fue otorgada la ciudadanía romana en el 72 por Pompeyo como recompensa por sus servicios contra Sertorio. Tomó su nombre de su padrino Léntulo Crus, Lucio Cornelio. En Roma alcanzó gran influencia, debida tanto a su buen sentido político como a la posición social conseguida por su adopción por Teófanes de Mitilene, personaje influyente cuya gran fortuna heredó. Aunque era muy impopular, como un rico arribista extranjero, vivió durante un tiempo en buenos términos tanto con Pompeyo como con César, uniéndose gradualmente a este último, con el que sirvió en el 62 y en el 59, encargándose con posterioridad de gestionar sus intereses en Roma. Fue amigo íntimo de Cicerón y mantuvo correspondencia con él. En el 56, fue acusado de haber obtenido ilegalmente la ciudadanía romana. Cicerón lo defendió con éxito, ayudado por Pompeyo y Craso, con su discurso En defensa de Balbo (Pro Balbo). Durante el conflicto civil entre César y Pompeyo, su actitud aparente fue la neutralidad e hizo intentos de llevar a su campo a otros notables, como Cicerón y Léntulo. En la práctica, sus simpatías eran claramente procesarianas, y tras Farsalia, se convirtió en el principal representante de César en Roma. A la muerte de éste, se puso al lado de Augusto y en el 40 alcanzó el consulado, siendo el primer no romano de nacimiento que lograba esa magistratura. Balbo editó los comentarios de Hircio a La guerra de las Galias. Murió hacia el año 30, tan inmensamente rico que en su testamento mandó dar 25 denarios a cada ciudadano de Roma.

