Fenicia

Región del Asia Menor, estrecha franja de tierra en la costa occidental de Siria, que se extendía a lo largo de las costas del Mediterráneo Oriental sobre los actuales estados del Líbano e Israel, entre la desembocadura del río Orontes, al norte y de Jaffa, al sur. El término fenicio, en griego, significa hombres de púrpura, a los que Homero llamó sidonios, como procedentes de la ciudad fenica de Sidón. Habitado por protocananeos, luego cananeos, sufrió más tarde la llegada de los filisteos (hacia 1.200 a.C.). Los fenicios siempre se llamaron a sí mismos chanani, cananeos. La religión fenicia era genuinamente semita. Cada ciudad tenía sus propias divinidades. La primera noticia de un comercio entre esta zona y Egipto, hacia 2.650-2.600 a.C., la tenemos en la piedra de Palermo. En el papiro de Sinuhé (1.971 a.C.) se describe su vida nómada. La Biblia menciona a los giblitas (habitantes de Biblos) en torno al 2.500 a.C. y describe su comercio con Egipto. El apogeo de estas ciudades-estado tuvo lugar a principios del I milenio (ss. X-VII a.C.). Sus ciudades más importantes fueron Tiro, Sidón, Byblos, Arad, Trípoli, Beirut, Acca, gobernadas por una oligarquía o por reyes, en ciudades-estado, situadas en lugares geográficamente resguardados de la costa. Las más antiguas son Ugarit y Biblos. Más tarde, durante la dominación romana, agregose al territorio la Celesiria o Fenicia del Líbano, quedando reservado el nombre de Fenicia Marítima para la antigua nación. Los fenicios, de origen semítico, se establecieron en el litoral mediterráneo, al pie del Líbano, hacia el siglo XXIV a.C.. Estuvieron sometidos al imperio egipcio y también, aunque en menor medida, al imperio hitita. En el siglo XII, el avance de los Pueblos del Mar hizo perder a Egipto el control de la zona de Levante, lo que liberó a los fenicios del dominio egipcio. Es en este período cuando se inicia la expansión de las ciudades fenicias, de entre las que destacan: Tiro, Sidón. Trípoli, Biblos y Beritos (actual Beirut), de donde salieron sus flotas para traficar y colonizar por todo el litoral del Mediterráneo, y hasta por el mar Rojo el Atlántico y el mar Báltico. Aunque los fenicios no llegaron a constituir nunca un Estado unificado, la hegemonía de Tiro prevaleció por encima de las otras ciudades. Su economía se fundamentaba en el comercio marítimo del estaño, de la púrpura (que sacaban de un marisco), del bronce, el cristal, las joyas, etc, asegurada mediante la creación de colonias por las costas meridionales del Mediterráneo, entre las que destacaban algunas como Gadir (1.100 a.C.) y Cartago (814 a.C.). Durante los ss. XIII a VI a.C. Fenicia adquirió una gran prosperidad en sus ciudades, pero a partir de la segunda mitad del siglo IV a.C. la expansión conquistadora de los asirios puso fin a esta hegemonía. Nabucodonosor tomó la ciudad de Tiro en el año 586 a. J:C. y los fenicios se instalaron en las colonias. Cartago heredó la capacidad y el carácter fenicio, y pasó a ser el centro del poder púnico en el Mediterráneo. Culturalmente los fenicios no pueden ser considerados como un pueblo creador, sino más bien como difusores en el Mediterráneo de los progresos culturales y artísticos realizados en el Oriente Próximo. En este punto hay que destacar el papel benefactor de los fenicios en el proceso evolutivo de la escritura; durante el segundo milenio a.C. se pasó, en las tierras mesopotámicas de Asiria, a través de unas etapas no muy bien conocidas a una escritura fonética. De una fase silábica se pasó a la alfabética. En la localidad de Ugarit se han hallado tablillas cuneiformes alfabéticas. Los fenicios formaron un alfabeto compuesto de 22 signos durante el siglo XII a.C.; que transmitieron a Grecia, Italia y España durante su fase de expansión por el Mediterráneo occidental. Los fenicios en la península Ibérica. Según viejas tradiciones clásicas, hacia el año 1.100 a.C. los fenicios de Tiro fundan la ciudad de Gadir sobre un islote, hoy llamado de San Sebastián, conocido en la época romana como isla de Aphrodisias o de Venus, situado al oeste de la actual Cádiz. Las relaciones comerciales de los fenicios de Gadir con los tartesos fueron muy intensas a finales del segundo milenio a.C., y propiciaron la fundación de nuevas ciudades, entre ellas Málaka (Málaga) y Abdera (Adra) que nosotros ahora llamamos Torre del Mar, situadas ambas a escasa distancia una de otra y de una estructura muy similar a Gadir. También fundaron Sexi, la actual Almuñécar en la provincia de Granada. Los fenicios de Cartago o cartagineses fundaron en la isla de Ibiza la colonia de Ebessus para obstaculizar el comercio tartésico con el griego e intentar controlar el Mediterráneo central.Los fenicios intensificaron sus relaciones comerciales con los tartesos al basar éstas en el intercambio de aceite y pequeñas mercaderías que traían del otro lado del Mediterráneo a cambio de la plata y plomo de los habitantes del Guadalquivir. Gadir llegó a ser durante el final del primer milenio a.C., el emporio de los metales. La plata y el plomo argentífero de Tartessos, el estaño que a través de las costas atlánticas llegaba desde Bretaña y el oro que los barcos tartesos traían de las costas africanas se almacenaban allí para ser exportados a los confines del Mediterráneo. La abundancia de sal y pesca dio origen en Gadir y en las factorías de Malaka, Sexi y Abdera, a una nueva industria, base de un floreciente comercio desde principios del primer milenio a.C., salazón y conserva de pescado, especialmente del atún, que incluso figuraba como símbolo en las monedas fenicias acuñadas en Gadir. La independencia económica de Cádiz se acrecentó con la definitiva caída de Tiro ante el poder de Nabucodonosor en el año 586 a.C. lo cual ocasionó la ruptura económica entre Gadir y la metrópoli. A los fenicios les debemos legados tan importantes para la humanidad como la púrpura, el alfabeto, que transmitieron a los griegos, la invención del vidrio y el conocimiento de rutas y enseñanzas del arte de la navegación, del que sin duda fueron maestros.
 
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