Auctoritas
Literalmente, autoridad, pero es un término difícil de traducir por la complejidad de su interpretación. Se comprenden en él elementos muy diversos que la mentalidad moderna tiene alguna dificultad para reunir en un solo concepto. Era una noción clave dentro de la mentalidad romana y uno de los componentes fundamentales en el ejercicio del poder supremo. La palabra está relacionada con el verbo latino augere "aumentar" y expresa, por tanto, la idea de aumentar la eficacia de un acto jurídico o de un derecho. Es así la cualidad innata de todo magistrado y en general de todo el que ejerce de alguna manera el poder de entrar en comunicación directa con los dioses y aumentar así la eficacia de su actuación. Era concebida como una especie de prestigio fundado en parte por la pertenencia de quien la poseía a una familia ilustre avalada por la tradición y la experiencia política durante varias generaciones. Se trataba en suma del reconocimiento por parte del cuerpo social de una autoridad ligada a la protección divina que valoraba las cualidades personales y aseguraba a través de ellas el éxito de las acciones emprendidas. La Auctoritas del Senado era garantía de eficacia, valor, moralidad y facultad de dominio de este consejo. Así, el Senado, en virtud del prestigio de que gozaba, poseía la cualidad de aumentar el alcance de cualquier acción a la que otorgaba su acuerdo, como la sanción de una ley o la validación de una elección. La Auctoritas principis confiaba el poder y la eficacia al Príncipe por su pasado como continuador de Augusto, como primer ciudadano, e incluso por sus propios servicios prestados a la patria. La Auctoritas contribuyó notablemente a la legitimidad del poder de los Príncipes y como instrumento de los mismos en el Estado romano.

