Bárbaros
Para los griegos, eran "bárbaros" todos aquellos que no hablaban griego. Después de las Guerras Médicas la palabra se aplicó sobre todo a los medos y persas y también entonces adquirió las connotaciones de "brutal y carente de cultura". Los romanos, al principio, denominaban así a los "no griegos", refiriéndose tanto a pueblos con una cultura desarrollada, tales como los persas o egipcios, como a los pueblos más primitivos. La historia ha conservado este nombre y los romanos utilizaron este término, para designar a los pueblos germanos que habitaban al otro lado de los Alpes; y de una forma más específica para referirse a los pueblos que invadieron la Galia, España e Italia en los ss. IV y V, y que se dividían en tres razas principales: los germanos, los sármatas y los hunos. Los primeros contactos con los bárbaros se iniciaron ya en el siglo II, pero hasta la muerte de Teodosio, en 395, no comenzó la insurrección general dominada por los deseos de invadir el Imperio. La primera invasión fue la de Alarico, que llegó hasta Roma; luego los alamanes, francos, burgundios, vándalos, suevos y alanos penetraron en Francia y en España. Los visigodos se establecieron en la Galia Meridional y en la España Tarraconense, en el año 416; los burgundios penetraron en Suiza y las Galias; los vándalos, después de una breve estancia en Andalucía, pasaron al norte de África; los franco-salios se establecieron en el noreste de Francia y los sajones en la Reino Unido. Sobre las ruinas del Imperio romano los bárbaros fundaron diversos reinos: el visigodo en España, el suevo en Galicia, el ostrogodo en Italia, el franco y burgundio en las Galias, el anglo-sajón en la Reino Unido y el lombardo en Italia. Ver, Invasiones bárbaras.

