Reposacabezas

Corresponde al signo jeroglífico "ueres". El reposacabezas se utilizó, probablemente, al menos desde principios del Imperio Antiguo como soporte para la cabeza durante el sueño. Esta pieza consistía, generalmente, en una sección superior curvada destinada a la cabeza, un pilar central de soporte y una base plana (desde el Imperio Nuevo más ancha que la parte superior). La función de soporte del reposacabezas fue destacada simbólicamente, en ocasiones, pintando o esculpiendo unas manos en la parte superior y unos pies en la base. Aunque se debate si estas piezas se utilizaban de hecho en la vida diaria, su presencia en representaciones y en las casas de artesanos que se han excavado demuestra que no estaban restringidas a lugares funerarios. Sin embargo, muchos reposacabezas se elaboraron o adoptaron sin duda para uso funerario, como indican sus inscripciones, que podían incluir el nombre del propietario y epítetos tales como maa jeru, "justificado", y uejem anj, "repitiendo vida", térrninos que eran equivalentes funcionales de "fallecido". Estas piezas, tanto las usadas en la vida cotidiana como las funerarias, portaban generalmente inscripciones con ensalmos protectores, y se decoraban con las figuras de divinidades apotropaicas como Bes o Taueret, de la misma forma que las camas sobre las que se utilizaban. Desde el punto de vista simbólico, el reposacabezas estaba estrechamente relacionado con la imaginería solar, puesto que la cabeza que sostenía, de igual manera que el sol, cada día bajaba al anochecer y se levantaba de nuevo al amanecer. Esta imaginería alcanza su máximo desarrollo en el reposacabezas de los dos leones de la tumba de Tutanjamón, en el cual se han reproducido los dos leones que guardaban el paso del sol, lomo contra lomo imitando la forma del jeroglífico para horizonte. Aquí los leones solares flanquean al dios del aire Chu, que sostiene con los brazos levantados el cielo y el sol poniente y naciente. Esta conexión entre el sol y la cabeza del durmiente tuvo especial significado para el concepto de la resurrección en la otra vida, y durante el último milenio de la historia del Egipto faraónico se elaboraron pequeños papiros redondos, conocidos como hypocephali, que contenían ensalmos para animar a una "estrella" apagada a brillar de nuevo, y se colocaban entre la cabeza del difunto y el reposacabezas funerario. Debido a estas connotaciones, no resulta extraño observar reposacabezas en representaciones de contextos funerarios. De hecho, el ueres aparece con frecuencia como amuleto independiente con alguna implicación de la otra vida, como en un ejemplar del Libro de los Muertos del escriba Ani, de la Dinastía XIX, donde se encuentra junto a los amuletos djed, el nudo de Isis y el corazón. Ocasionalmente, la forma del reposacabezas se incorporaba incluso a otros objetos con los que tenía alguna conexión simbólica. En una de las viñetas del papiro de Anhai, perteneciente a la Dinastía XX, esta copia del Libro de los Muertos reproduce una barca sobre una franja vertical de agua en forma de soporte, cuya unión pretende formar tal vez la silueta de un reposacabezas. El sombreado de la parte central de la barca distingue esta parte de las otras secciones del bote y permite identificar visualmente la imagen incorporada.
 
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