Abracax

Los basilidos, movimiento sectario del siglo II, basaban sus creencias en que Jesucristo era un fantasma enviado a la Tierra por Abracax, Dios supremo. Entre los gnósticos, Abracax era un demonio representado por una cabeza de rey con dos serpientes como pies con quien decoraban amuletos y piedras que actuaban como talismanes
 
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