Betilo
o Abadir. Nombre de la piedra que Cibeles, Ops o Rea, esposa de Saturno, envolvió cuando dio a luz a Júpiter, para presentarlo a su marido que devoraba a todos sus hijos varones por temor a que le destronasen. Rea había rociado con su propia leche la piel de cabra que le sirvió para envolverla, y de las gotas que cayeron se formó la Vía Láctea. Saturno devoró aquella piedra sobre el monte Taumasio, en Arcadia, y Metis le dio después un vomitivo que se la hizo arrojar. Conservábase esta piedra en Delfos, en el templo de Apolo, donde cada día y sobre todo en los festivos, la rociaban con aceite y la cubrían con lana escogida. Los sirios le tributaban un culto particular. Esta piedra ha sido confundida, equivocadamente, con el dios romano Término, venerado bajo la figura de una estaca o de una teja y también con la forma de una piedra cuadrada. Según Cicerón y otros se puede considerar la leyenda como una alegoría del tiempo, que todo lo devora.

