Autoleonte

o Autoleón. Cuando los locrios combatían, dejaban un hueco en sus filas en honor de Áyax su compatriota, pues creían que el héroe acudía a luchar en medio de ellos. Un día en que combatían contra los habitantes de Crotona, uno de éstos, Autoleonte, quiso penetrar en las líneas locrias por este espacio vacío, pero un fantasma lo hirió gravemente en el muslo, y su herida no sanó. Consultado el oráculo, le ordenó que se trasladase a la Isla Blanca, en la desembocadura del Danubio (Ver, Aquiles), y allí ofreciese sacrificios expiatorios, principalmente a Áyax de Locris. En aquel lugar vio a Helena, que le dio un mensaje para el poeta Estesícoro. que había quedado ciego por haber hablado mal de ella en sus poemas. Helena le mandó decir que recuperaría la vista si cantaba una "palinodia", y, en efecto, así fue. Tal es la versión debida a Conón. Pausanias, que cuenta también la anécdota, llama Leónimo a su héroe.
 
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