Frita

Mezcla de arena y de sodio o de tierra, la cual, una vez cocida, formaba una cerámica que después se recubría de un vidriado. Según la receta que ofrece Vitrubio en el Libro séptimo, Capítulo XI, de su obra Los diez libros de Arquitectura, para conseguirla "se machaca arena con flor de salitre, y se muele tan finamente que venga a quedar como harina; se la mezcla con gruesas limaduras de cobre de Chipre; se humedecen a fin de que se convierta en pasta....". La masa descrita permite ser modelada a mano o en un molde antes de ser sometida a una precocción ligera, no destinada a fusionar los materiales, sino a cohesionarlos. La escasa dureza que presenta después del calentamiento permite tallarla hasta lograr una forma definitiva, en el caso de querer convertirla en un objeto de uso o decoración. Esta segunda opción requiere una segunda hornada de temperatura superior, entre 500 y 800 grados centígrados y, aunque es frecuente encontrar poros en ella, la frita adquiere una dureza próxima a la del vidrio. El mismo material molido, daba el pigmento conocido por azul egipcio.
 
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