Tisafernes

(Tissaphérnes) (ss. V-IV a.C.). Sátrapa persa de Sardes (ca.415-408 a.C.) durante el reinado de Artajerjes II, hijo de Hidarnes. Anteriormente, durante el gobierno de Darío II ya había prestado grandes servicios a Persia. Llegó al poder hacia el 415 mediante la supresión de una revuelta encabezada por el sátrapa anterior, Pisutnes. A partir de entonces y hasta el 408, ejerció el poder supremo en el occidente de Asia Menor. Exigió tributo a las ciudades griegas de la costa y durante un tiempo pareció apoyar a Esparta en la Guerra del Peloponeso, haciendo un tratado con ella en el 412, cuando en realidad lo que hacía era evadirse de una ayuda activa con la intención de que ambos bandos se cansaran. Su intervención en la guerra del Peloponeso se caracteriza por la ambigüedad, pues por tres veces firmó un acuerdo con Esparta por el que a cambio de subsidios, los espartanos renunciaban a liberar las ciudades griegas de Asia Menor; pero al mismo tiempo recibió a Alcibíades, fugitivo de Esparta, e intentó sin éxito acercarse a Atenas. Fue enviado (408) para gobernar Caria, y Ciro, el hijo del rey Darío II, lo reemplazó el año siguiente en su papel de comandante supremo, con instrucciones de apoyar a Esparta. En el 404, Tisafernes acusó a Ciro de deslealtad hacia el nuevo rey, Artajerjes II, pero Ciro logró limpiar su nombre. Los conflictos entre Tisafernes y Ciro fueron constantes, pues las ciudades jonias apoyaban al primero, lo que supuso para Tisafernes pérdida de prestigio y de ingresos. En el 401 salvó al rey viajando rápidamente a Susa para advertirle de la movilización de Ciro; dirigió a la caballería del rey en la batalla de Cunaxa, en donde su valiente comportamiento salvó la situación. Tisafernes persiguió a la expedición griega que tuvo el triste final conocido como la "Retirada de los Diez Mil", tras la batalla de Cunaxa y la muerte de Ciro el Joven. Luego, Artajerjes II le concedió una de sus hijas en matrimonio y le hizo jefe de todas las satrapías que habían sido gobernadas por Ciro. La dureza de sus impuestos provocó que los griegos recurrieran a Esparta; en la guerra que siguió evitó enfrentarse directamente con el enemigo, dejándole a Farnabazo afrontar los ataques, hasta que en el 395 fue derrotado por Agesilao II cerca de Sardes, a orillas del Pactolo. A causa de esto fue sustituido en el poder, fue llamado por Arieo a Colosas (Frigia), en donde se le arrestó mientras se daba un baño, y fue ejecutado en Celenas. De Tisafernes han llegado monedas de plata con su efigie. Ver, Sátrapas persas de Lidia.
 
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