Flavio Sabino Vespasiano

Tito (Titus Flavius Vespasianus) (39-81). Segundo emperador Flavio, nació el 30 de diciembre del 39 y fue llamado Tito Flavio Vespasiano. Era el primogénito de Vespasiano y de su esposa, Flavia Domitila. Como su padre disfrutaba entonces del favor y la amistad del liberto Narciso, Tito se crió con Británico en la corte de Claudio y recibió una buena educación de Sosibio. Tito era diestro cantando y tocando música, y compuso tragedias y poemas. Después de este inicio favorable se casó con Tértula Arrecina ca.62, la hija de un antiguo prefecto del pretorio. Tértula murió poco después de haberle dado una hija, Flavia Julia. A continuación, Tito se casó con Marcia Furnila, pero se divorció de ella cuando la familia de esta perdió el favor imperial. Tito emprendió la carrera senatorial, pero no llegó lejos, y había avanzado solo hasta la cuestura en el momento en que su padre se convirtió en emperador. Tito pasó la mayor parte de su vida adulta en el servicio militar, primero como tribuno militar en Germania y Britannia. Según parece, entabló amistad con Plinio el Viejo mientras servía en la Germania Inferior. En el 67 participó bajo el mando de su padre en la guerra para sofocar la rebelión de los judíos y dirigió una legión. Intervino para mejorar las relaciones entre su padre y Muciano, el gobernador de Siria, y fue enviado con un mensaje de su padre en apoyo de Galba en el 68, pero regresó cuando recibió en Corinto la noticia de la muerte de este emperador. Tito continuó el asedio de Jerusalén, y cuando su padre, ayudado por Muciano, hizo una apuesta por el poder en julio del 69, Tito permaneció al mando del ejército en Judea. Vespasiano lo nombró cónsul para el 70 y le concedió poderes proconsulares. En ese mismo año, Tito conquistó Jerusalén y fue aclamado imperator por sus tropas. El historiador judío prorromano Josefo, que gozaba de la amistad de los Flavios, estaba presente y escribió el relato de la guerra. Tito regresó a Roma en el verano del 71 para compartir un triunfo con Vespasiano, que el 1 de julio, fecha del segundo aniversario de su ascenso, confirmó su intención de fundar una dinastía concediendo a Tito los poderes tribunicios. Desde entonces se sucedieron seis consulados más y la resucitada censura, teniendo a su padre como colega en todos estos cargos. No obstante, no se trataba en modo alguno de un poder compartido. Tito fue nombrado prefecto del pretorio y se hizo impopular por su dureza al desmantelar la conspiración de Eprio Marcelo y Cecina Alieno, si es que esta existió. Tito fue también criticado por vivir abiertamente con la princesa judía Berenice entre el 75 y el 79, aunque la ignoró cuando ella visitó Roma después de su ascenso. Tito tuvo una fácil transición al poder tras la inesperada muerte de su padre, el 23 de junio del 79. En sus dos años de reinado (79-81) Tito prosiguió la línea de restauraciones públicas iniciada por su padre (acueductos, termas, vías, arcos triunfales), entre los que destacan el Arco que lleva su nombre y la inauguración del Coliseo o Anfiteatro Flavio, que Vespasiano había comenzado. Se reanudaron los juegos y espectáculos así como los donativa a los soldados y a la plebe romana, que se incrementaron incluso como ayuda a la catástrofe originada por el Vesubio en agosto del 79, que destruyó las ciudades de Pompeya y Herculano, y a la situación creada en el 80 en Roma tras una peste y un nuevo incendio de la ciudad. Su afabilidad, buena presencia y generosidad le ganaron la estimación popular, especialmente por su comportamiento durante estas catástrofes. Pero Tito contaba con una fuerte oposición del grupo senatorial no partidario de incrementar los elementos monárquicos del poder imperial. La íntima amistad de Tito con la princesa judía Berenice, a la que tuvo que renunciar, infundía la sospecha de la tendencia hacia un régimen político de corte oriental, dado que el emperador adoptaba una actitud política más próxima a la de Nerón que a la de su propio padre. Su temprana muerte, el 13 de septiembre del 81, fue sin duda alguna natural, aunque su hermano Domiciano, con quien Tito había mantenido una difícil relación, fue para algunos sospechoso de haberlo envenenado. Tito fue llorado sinceramente y considerado retrospectivamente como "amor y delicia del género humano".
 
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