Togada

Fábula. Comedia en la que tanto los personajes como los argumentos son romanos. Este tipo de representación dramática toma su nombre de la toga, vestido común de los romanos a excepción de los altos magistrados, caracterizados por la praetexta. De acuerdo con esta acepción, la comedia togada ponía sobre el escenario a personajes comunes desenvolviéndose en situaciones normales aunque con cierta naturaleza festiva. En cuanto al momento de aparición de este nuevo género teatral, es difícil de precisar. Hay quienes piensan que el primer autor de togadas pudo ser contemporáneo de Plauto; otros, por el contrario, retrasan esta fecha y consideran que la togada surgió en la época de Terencio, momento en que la comedia paliada se había helenizado por completo, lo que le impedía reflejar aspectos sacados de su propio entorno itálico. Según estos autores, el excesivo exotismo de la paliada permitió así el desarrollo de una nueva fórmula teatral más cercana al público que asistía a los teatros. Sea como fuere, en la escena romana coexistieron dos tipos diferentes de comedias: la palliata, mera adaptación al latín de la Comedia Nueva griega, y la togata, comedia no derivada de ningún original griego. La comedia togada tomaba su inspiración de personajes y situaciones habituales en las ciudades itálicas o en pequeños enclaves campestres. Los principales autores de comedias togadas fueron Titinio, al que se le reconoce el mérito de haber sido el creador del género, L. Afranio, el mejor autor de togadas de acuerdo con Quintiliano, y T. Quinctio Atta, que murió en Roma en el 77 a.C.. Las diferencias fundamentales entre los dos tipos de comedias las señalan los propios autores romanos: Donato, por ejemplo, afirmaba que, mientras que en la palliata los esclavos podían ser más astutos que sus amos, esto no aparecía nunca en las fabulae togatae. De igual modo, Quintiliano apunta a que en la togada podían aparecer amores pederastas, algo que no se daba en las comedias de inspiración griega. Cabe suponer que el tratamiento de la trama amorosa también era distinto en ambos tipos de comedias, pues las circunstancias sociales eran diferentes en Grecia y en Roma. Si en la comedia griega toda la trama giraba en torno a una historia de amor, centrada en la dificultad de los amantes para encontrarse a causa de la reclusión en que vivían las jóvenes griegas (de hecho, los amores siempre se establecían entre un joven y una extranjera o cortesana), este mismo argumento no era válido para Italia; de ese modo, los autores de togadas debían ingeniárselas de otra forma a la hora de plantear una trama amorosa: las dificultades nacían aquí de otros supuestos y, en ocasiones, era incluso necesario recurrir a algunos personajes de la paliada como ocurre en la comedia Exceptus de Afranio, donde la heroína es una cortesana griega de Nápoles. Otro tema permitido en la togada es el de los amores adúlteros, siempre y cuando estos se desarrollen lejos de la ciudad y dentro de una ambiente campestre: el marido deja la ciudad y se refugia en el campo para consumar este tipo de amor, algo requerido por la moral romana. Así, el rasgo más característico de la togada es su ambientación itálica, una convención que se revela en los propios títulos de las comedias, muchos de ellos gentilicios de ciudades itálicas: Brundisinae de Afranio y Ferentinatis, Setina y Veliterna de Titinio. También los nombres propios de dichos personajes solían ser nombres comunes en Roma, ciudad cuyas fiestas y costumbres aparecen reflejados en numerosas obras: los nombres de Carino o Pánfilo son sustituidos por los de Manio, Numerio, Servio, etc.; sólo los nombres de la meretrices y de los esclavos pueden ser griegos. En cuanto a la métrica, los fragmentos conservados sugieren que los poetas se sirvieron con profusión de los cantica polímétricos en una vuelta hacia los metros empleados por Nevio y Plauto en oposición a Terencio. Con todos estos ingredientes se organizaba una representación dramática en la que primaba lo festivo y, cómo no, la sátira de costumbres. A pesar de estas diferencias, la comedia togada siempre se miró en el espejo de su hermana la palliata; de hecho, son muchos los temas y convenciones dramáticas que se repiten. En este sentido, se podría decir que, en numerosas ocasiones, la trama de la togada se construía sobre la de una paliada y la única diferencia entre ambas residía en la obligatoriedad de que los personajes de la togada fueran itálicos. Así, Afranio declara su admiración por Menandro en el prólogo de Compitalia, recogido por Macrobio, construido como un prólogo polémico y metaliterario a la manera de los que podemos leer en Terencio. De este modo se pone de manifiesto que la comedia togada no fue un producto totalmente original, nacido sólo de la inspiración de sus autores, sino que siempre tuvo un referente en las comedias de inspiración griega; de igual manera, existieron también puntos de contacto con la fabula Atellana, forma de teatro popular e improvisado, de naturaleza verdaderamente itálica, con unos personajes estereotipados y una tendencia clara hacia la burla, la sátira y lo obsceno. La comedia togada ocupó, de esta forma, un espacio intermedio entre la comedia paliada y la atelana, que también adquiriría algo más tarde naturaleza literaria. La togada gozó de cierta fortuna si se tiene en cuenta la cantidad de fragmentos conservados pertenecientes a unas 70 comedias. Sin embargo, este período de esplendor parece centrarse únicamente durante la vida de los principales autores del género, pues no hay noticias de reposiciones tardías de este tipo de comedias a excepción del Incendium de Afranio en tiempos de Nerón. Es como si la comedia togada hubiera sido reemplazada por la atelana, que con su carácter de obra semiimprovisada, mucho más breve y con un humor más directo, supo mantenerse en los escenarios más tiempo. Ver, Comedia.
 
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