Anjtify

o Anjtifi (siglo XXII a.C.). Nomarca (ca.2.125) de Hieracómpolis en la Dinastía X egipcia, hijo muy probablemente del nomarca Hotep. Anjtify fue poseedor de títulos redundantes y de muchos de los principales cargos en un período en que la autoridad real estaba muy mermada durante la Dinastía X heracleopolitana. Vivió, con toda seguridad, durante el reinado de Neferkare VIII, al que fue absolutamente leal. Según la extraordinaria inscripción autolaudatoria visible en su tumba en El-Moalla o Mo'alla (la antigua Hefat), fue príncipe, señor, portador del sello real, único compañero, general, jefe de las regiones extranjeras. Participó de modo muy directo en la serie de luchas mantenidas entre los príncipes de Heracleópolis y de Tebas a finales del Primer Período Intermedio. Anjtifi, partidario de los reyes heracleopolitanos, fue encargado por Neferkare VIII, de la Dinastía X, de deponer a Khui, nomarca de Edfú, partidario de los Inyotef de Tebas. De este enfrentamiento salió victorioso Anjtifi, quien para celebrar sus hechos militares organizó festejos náuticos y también religiosos. El rey le nombró nomarca de Heracleopólis y también de Edfú. Más tarde, con la colaboración del príncipe de Elefantina, volvió a luchar contra las tropas de Tebas y de Coptos que acudían a asediar a Iun (Armant), en el nomo IV. La guerra hubo de interrumpirse a causa del hambre que se extendió por todo Egipto y que la inscripción de Anjtifi en su tumba recoge con tintes sombríos. Tras la obligada tregua, la guerra se decantó de parte de los Inyotef de Tebas. Sostiene que miró por los distritos de los que era responsable en tiempos de hambruna y peligro. Fue el líder de tropas muy entrenadas, temidas por cualquier enemigo que osase enfrentarse a ellas. En definitiva, fue un hombre honesto y virtuoso que no tenía igual en su época. Para un hombre de unas cualidades tan destacadas, fue una desgracia tener como oponente al príncipe tebano Inyotef, el antepasado de la Dinastía XI, que restableció la reconstrucción de Egipto bajo Nebhepetre Mentuhotep II a comienzos del Imperio Medio. Aunque Anjtify fue aparentemente derrotado en una batalla por Inyotef, a pesar de las extraordinarias fuerzas que dirigía, sobrevivió para construirse y ocupar una tumba en El-Moalla, decorada con pinturas que han llegado en lamentable estado de conservación, donde están recogidos los hechos heroicos y maravillosos de su vida. Su biografía es un precioso documento para conocer las condiciones políticas y sociales en que se hallaba sumido el Alto Egipto a finales del tercer milenio, donde el hambre hacía estragos entre la población, víctima de rivalidades y guerras constantes entre la aristocracia, así como para conocer la situación de enfrentamiento entre Heracleópolis y Tebas a finales del siglo XXII a.C..
 
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