Menipo
(siglo III a.C.). Escritor satírico de Gadara (Siria). Fue filósofo cínico y tomó parte en la polémica estoico-cínica. Según una nota biográfica de Diógenes Laercio, fue esclavo en Sínope, compró su libertad y se estableció en Tebas, en donde consiguió la ciudadanía y se hizo alumno del cínico Metrocles, cuñado de Crates. Se convirtió en prestamista y consiguió una fortuna, que perdió, lo que originó su suicidio. Esta nota es de fiabilidad dudosa. Más bien parece que pasó su vida en Gádara. No nos ha llegado nada de su obra, salvo unos 600 fragmentos, cuya brevedad y estado hacen que sea casi imposible su inteligibilidad. Es tentadora la idea de imaginarla semejante a la de su compatriota sirio Luciano. Sabemos que consistió en una mezcla de prosa y verso, con una gran variedad de metros, y sabemos que la temática estaba dominada por el comentario social y por una filosofía popular expresada de forma humorística. Conocemos los siguientes títulos de obras suyas: Necromancia (Nekga), que imitaba a la poesía de Crates; Testamentos, que satirizaba los testamentos hechos por los filósofos; Cartas que pretenden ser de los dioses; Arcesilao, que parodia la vida tranquila de la Academia; Diógenes en venta, que recuerda a la obra de Luciano Filósofos en venta, y el Simposio. Algunos autores griegos y latinos recibieron una fuerte influencia de Menipo, de tal manera que la expresión "sátira menipea" se hizo corriente para describir un género mixto de prosa y verso, del que él fue el iniciador. Meleagro, Enómao y Luciano, todos ellos de Siria, recibieron la influencia de su obra y de su reputación. Los escritores latinos Varrón (que escribió Sátiras menipeas), Horacio (Sat., 2, 5), Séneca (La calabacización de Claudio) y Petronio (en partes de su obra Satírica) siguieron su ejemplo en mayor o menor grado. El objetivo en todos sus escritos era fustigar las doctrinas contrarias, así como la cultura y la ciencia en general.

