Justiniano I
Flavio Pedro Sabacio (Flavius Anicius Justinianus) (483-565). Emperador de Oriente (527), que nació en Tauresio, Iliria (482) y murió en Constantinopla (565). De origen godo y procedencia humilde, recibió una educación privilegiada en Constantinopla, gracias a la ayuda de su tío, que sería más tarde el emperador Justino I, quien lo adoptó y lo nombró sucesor al trono. En 521 fue nombrado cónsul y coemperador en el 527. Proclamado emperador a la muerte de su tío fue coronado junto con su esposa Teodora. Su reinado está señalado por una serie de guerras: contra los persas, los vándalos de África, los ostrogodos de Italia, los visigodos de Hispania y los búlgaros, que habían invadido Tracia, peligros que conjuró gracias al genio de sus generales Belisario y Narsés. Además, su reinado se caracterizó por el choque entre la facción azul del Circo, o cristiano-ortodoxa, y la verde, en Constantinopla (Motines de Nika, enero, 532). Durante su reinado proporcionó a Bizancio su período más floreciente, construyó la mezquita de Constantinopla (santa Sofía), implantó una administración más eficaz, centralizada y controlada por los oficiales del palacio. Ordenó la clausura del templo de Filae. Pero la verdadera gloria de Justiniano consiste en la reforma de las instituciones judiciales y en la revisión de todas las constituciones y ordenamientos de sus predecesores, que confió a una comisión de jurisconsultos, a cuya cabeza estaba Treboniano, acompañado de Teófilo, Doroteo y otros. Mandó codificar el derecho romano, Corpus iuris ciuilis, que consta de cuatro textos: el Código de leyes que lleva su nombre (Codex lustinianus), compilación de las constituciones imperiales, además del Digesto o Pandectas (obras jurídicas clásicas en 534 y las Nouelas, constituciones promulgadas por Justiniano después de este año, que se han publicado juntas bajo el nombre de Cuerpo de derecho civil romano, compilación que duró del 528 al 535. Se ocupó también de asuntos de religión, si bien con más celo que conocimiento.Tuvo por mujer a Teodora, célebre por su hermosura y por sus desarreglos, la cual ejerció sobre él una absoluta influencia, y deshonró parte de su reinado. Ver, Plaga de Justiniano.

