Período Amarniense

o Período de Amarna. Constituye una época bien definida de la historia de la Dinastía XVIII egipcia y del Imperio Nuevo. De manera estricta, comprende desde el reinado de Ajenatón hasta el de Tutankhamón, si bien hay que tener en cuenta que ya los antiguos egipcios consideraban como perteneciente a este período, también el reinado de Ay. A pesar de su brevedad, apenas 30 años, este período tuvo una importancia histórica excepcional, tanto para Egipto como para sus países vecinos. Su importancia viene avalada por la enorme cantidad de documentación escrita que este período nos ha dejado, sobre todo en el archivo diplomático de Tell el-Amarna, y que concierne a la historia política de la práctica totalidad de los Estados de la época. Fue una auténtica revolución impulsada desde arriba, que afectó repentinamente a la práctica totalidad de las esferas de la vida del país. Aunque sus objetivos en principio eran meramente religiosos, las fuentes filológicas y arqueológicas, nos muestran elocuentemente que esta época puso punto final al clasicismo egipcio. Rompió abruptamente con los cánones que habían regido hasta entonces, la lengua, la literatura, el arte y la civilización egipcios, tenidos por clásicos por los mismos egipcios y que habían seguido vigentes hasta el reinado de Amenhotep III. Después, a pesar del fracaso de la revolución religiosa, la civilización egipcia ya no volvió a ser nunca más la misma. Más que un simple paréntesis dentro del desarrollo de la civilización del Imperio Nuevo, hay que considerar por consiguiente al Período Amarniense, como la crisis que cerró los tiempos de la civilización clásica egipcia.
 
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