Consilium Principis

Creado por Augusto, no era en un principio más que un órgano de consulta compuesto de amigos y de consejeros personales del príncipe. Después, a partir de Claudio, toma un carácter oficial. Su papel aumenta con los progresos de la centralización y del absolutismo imperial, en particular bajo Adriano y Diocleciano. Ampliamente abierto a los senadores, cuenta desde los Flavios un número creciente de caballeros y de provinciales cuya influencia suplantará poco a poco la del Senado, después de Adriano y sobre todo Commodo. Compuesto de altos funcionarios y de juristas, en un principio asegura la continuidad de la administración, después toma un papel cada vez más activo en la preparación de las leyes y la organización de la justicia (jurisconsultos y edictos). En el Bajo Imperio se denomina consistorium y funciona como un órgano competente en materias judiciales, legislativas y administrativas. Estaba presidido por el praefectus praetorio y sus miembros se denominaban consiliarii Augusti. Ver, Consistorium.
 
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