Rea
Hija del Cielo (Urano) y la Tierra (Gea), según Hesíodo y hermana de los Titanes. En época romana, Rea, divinidad antiquísima de la Tierra, había sido asimilada a Cibeles, madre de los dioses. Estaba casada con Cronos, con el que compartía el gobierno del mundo, y tuvo de él seis hijos según la Teogonía hesiódica: Hestia, Deméter, Hera, Hades, Poseidón y Zeus, el menor de todos. Sin embargo, no podía disfrutar de ellos ya que su marido los devoraba nada más nacer. Con ello, Crono quería evitar el cumplimiento de la profecía de Urano y Gea que le habían pronosticado que uno de sus vástagos le destronaría. Pero Rea, harta de esta situación, decidió tener a su último hijo, Zeus, en secreto y dio una piedra envuelta en pañales a Crono para que la engullera, cosa que él hizo sin darse cuenta del engaño. En una tradición poco conocida se cuenta este mismo hecho pero con su hijo Poseidón. Orfeo la llama hija de Protogoneo, esto es del primer padre. Rea, según Apolodoro, hallándose encinta de Júpiter, para salvarle se retiró a Creta, donde parió en una cueva llamada Dictea, y dio el niño a criar a los curetes y a las ninfas Adraitea e Hidra. Los sacerdotes egipcios cuentan que habiendo tenido Rea un comercio secreto con Saturno, quedó embarazada, que luego que el Sol lo observó la llenó de maldiciones y pronunció contra ella el anatema de que no podría parir en ningún mes del año. Mercurio que estaba también apasionado de Rea, creyó que había llegado la ocasión oportuna para disfrutar de sus favores. En efecto Rea le hizo partícipe del conflicto en que se hallaba y, satisfecho Mercurio de los favores que acababa de recibir, emprendió una estratagema muy singular con la cual logró hacer infructuoso el anatema del Sol. Cierto día que jugaba a los dados con la Luna, le propuso por apuesta la sexagésima segunda parte de cada día del año. Mercurio ganó y, aprovechándose de su ganancia, compuso cinco días que añadió a los doce meses del año, y durante estos cinco días Rea parió a Isis, Osiris, Oros, Tifón y Neptuno. De este modo el año egipcio que antes no contaba más que con 360 días, recibió el cumplimiento de los cinco que le faltaban. Ver, Haliroe.

