Nertobriga

En las cercanías de la actual población se sitúan las ruinas, casi totalmente soterradas y aún poco investigadas, de un castro celta llamado Nertobriga que tras la conquista romana se denominó Nertobriga Concordia Iulia. Dicha ciudad formó parte de la provincia de la Hispania Ulterior en los dos primeros siglos antes de la era cristiana y posteriormente se encuadró administrativamente en la Bética. Desde su altura se dominan varias decenas de kilómetros al norte y, al menos, una veintena hacia el sur y este, ocupando una posición estratégica entre los actuales ríos Sillo y Álamo, junto a la mayor concentración de minas de hierro de la comarca y sobre la Real Cañada soriana, reflejo de lo que fue una importante vía protohistórica de comunicación entre el sur y el norte peninsular. Sobre el cerro amesetado, de extensión cercana a las cinco hectáreas. debió asentarse un importante castro amurallado, cuyas defensas serían sustituidas por las de época romana que se conservan en la actualidad en buen estado. El desarrollo urbanístico de época romana debió arrasar en gran medida los vestigios anteriores. Nertobriga aparece citada en las fuentes clásicas, griegas y latinas, como una población de la Beturia Céltica, comarca lusitana en el suroeste extremeño limítrofe con el mundo tartesio turdetano. Ptolomeo ofrece sus coordenadas geográficas; Polibio menciona la ciudad a propósito de su toma por las tropas romanas al mando del pretor Marco en 152 a.C. y Plinio, por su parte, informa de los cognomina o apellidos que se le adicionaron, confirmados epigráficamente, y de su inclusión, dentro de la organización administrativa, en el conventus hispalensis. Nertobriga alcanzó el status jurídico de municipium y su población adscrita a la tribu Galeria, una de las más antiguas de Roma. La razón principal por la que fue fundada Nertobriga estriba en la riqueza minera de su entorno. Los romanos, tras la conquista y pacificación de Hispania, destinaron una serie de legiones para controlar la extracción del mineral, su laboreo y su posterior traslado a Roma. Años más tarde, hacia comienzos del siglo I, se llevó a cabo una leva legionaria en la que se alistaron algunos jóvenes nertobrigenses que fueron enviados a la lejana provincia de Germania Inferior, a la ciudad de Mogontiacum, destinados para defender el limes o frontera del Imperio en esa zona, de los ataques de los pueblos indígenas. Las huellas de la ocupación romana y las evidencias arquitectónicas que afloran, nos muestran los vestigios de uno de los municipios romanos más importantes y mejor preservados de Extremadura. Un examen de los restos que emergen permiten hacernos una idea, siquiera somera, de la importancia intrínseca del yacimiento: monumentales defensas, con lienzos de la muralla que ciñe la ciudad, abundantes restos de cisternas y otros depósitos de agua diseminados por el recinto, la evidencia de edificios públicos (termas) y de carácter cultual. etc.. En definitiva, todas las unidades necesarias para el normal desarrollo de la vida en este municipio romano de la Bética que se prolongó durante siglos. Se exhumaron partes de edificaciones señeras de la antigua Nertobriga: las termas públicas, pavimentadas con mosaicos con temas marinos, y elementos arquitectónicos entre los cuales había bellos capiteles; inscripciones dedicadas al Genio nertobrigense, es decir a la divinidad tutelar de los habitantes del municipio, y a Flaccinia, flamínica de la Diva Augusta, testimonio importante del sacerdocio femenino asociado al culto imperial: lucernas de bronce y barro, objetos de hueso y hierro de uso cotidiano, etc.. Además, en el que fuera domicilio de Guijarro se conserva un pavimento marmóreo del tipo opus sectile (así llamado porque está realizado con lajas de mármoles yuxtapuestas, de diversos tipos, que conforman una atractiva y colorista "alfombra", trasladado desde el yacimiento y dispuesto en el salón de la casa. A finales del siglo XX se realizaron unos sondeos arqueológicos centrados en la acrópolis y en un tramo de las murallas que ceñían la ciudad. Los cimientos de una importante edificación pública y la majestuosa muralla con sus torres cuadradas de flanqueo, conservada en una altura de cinco metros, hablan del estado de preservación de la antigua ciudad. El lugar más prominente de la antigua Nertobriga estuvo ocupado desde los tiempos anteriores a los romanos; a raíz de la romanización se convirtió en un edificio de culto y, posiblemente, durante un tiempo constituyó un baluarte defensivo contra las acometidas de quienes pretendían el asalto militar de la ciudad. La excelente factura de los muros, con un aparejo digno de las mejores construcciones de su tiempo, habla muy en favor de quienes lo construyeron. También se ha descubierto una necrópolis en la zona baja de la ciudad, con sepulturas ordenadas regularmente. Hoy, en el término municipal de Fregenal de la Sierra, provincia de Badajoz, comunidad autónoma de Extremadura, España. Ver, Célticos, Beturia, Túrdulos.
 
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