Tebas/Schej Abd el-Qurna

Más de 150 tumbas particulares se apretujan en esta zona de la antigua aldea de los saqueadores de tumbas; las más importantes pertenecen a la Dinastía XVIII, entre ellas las modestas pero atractivas construcciones, con su ornamentación de vivos colores, de Najt (nº52), el astrónomo del templo, y del agrimensor Menena (nº69). Por el contrario, son serios y ceremoniosos, e incluso refinados, los relieves del visir Ramose (nº55), en los que aparecen claramente diferenciados las modificaciones estilísticas que se podujeron entre Amenofis III y Amenofis IV, Akenatón. En la tumba del visir Rejmire (nº100) pueden contemplarse detalladas narraciones de cómo era la artesanía y la industria, así como sus funciones, en aquella época. Bien patentes se hacen las dificultades que entrañaba construir la tumba de Sennefer (nº96) en aquellas quebradizas rocas. Al hundirse parcialmente el techo, el artista enmascaró esta irregularidad pintando una especie de glorieta emparrada. En resumen, queda bien documentado que las "tumbas de los nobles" de la Dinastía XVIII, presentan una extraordinaria cantidad de modelos, una gran variedad iconográfica, así como el comienzo, tan difícil en el Egipto de entonces, de un poco de libertad artística.
 
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