León
Animal carnicero que impresionó enormemente a los antiguos. Son notables las cacerías de leones plasmadas en los relieves asirios, conservados en el Museo Británico de Londres. Este pueblo consideraba al león como el animal digno de una cacería real. En Egipto, este animal impresionó de tal modo que lo consideraron digno de relacionarse con sus reyes (símbolo de poder y victoria) y con sus divinidades. Con frecuencia el león era tema ornamental de los objetos reales, en parte por su belleza y también por su gran simbolismo. Plutarco dice que el león estaba consagrado al sol porque es el único de todos los animales que tiene las garras encorvadas, porque ve al nacer, y porque duerme muy poco, y con los ojos abiertos. Los leontinos adoraban al león y grababan su cabeza en las monedas. El león era el símbolo propio de Mitra. Este símbolo era tan regular en los misterios mitríacos, que se ve algunas veces a este dios con cuerpo de hombre y cabeza de león y se encuentra en las inscripciones llamadas Leónticas. Estaba consagrado también a Vesta y era símbolo de la tierra. En los Abraxas se veía sobre la figura de Harpócrates, un león corriendo al pie de un loto con esta inscripción: Abraxas omnia sciens, para indicar la fuerza del Sol. Se creía que el León presidía las inundaciones del Nilo, porque este fenómeno sucede en los primeros días de las canículas y cuando el sol entra en el signo de Leo. Los dioses egipcios Shu y Tefnut eran adorados en Leontópolis en forma de leones. La diosa egipcia Sekhmet, venerada en Menfis, tenía cabeza de leona y la leona era su animal sagrado. Mut recibía culto con frecuencia asimilada a Sekhmet. La diosa Pakhet, cuyo templo se encontraba en Artemidos, era una diosa leona. Dos leones del desierto adosados eran el símbolo sagrado del dios sol. La diosa anatolia Cibeles era llevada por una carroza tirada por leones. Y sobre uno de estos animales solía representarse a Inanna-Ishtar. La cabeza de león era considerada como símbolo del tiempo presente o de la hora del medio día. Heracles se ve casi siempre representado cubierto con una piel de león. Eneas llevaba una, cuando salvó a su padre Anquises del incendio de Troya. Otros reyes y héroes las llevaban después y se servían de la cabeza en lugar de casco o diadema, y sobre todo cuando querían persuadir que descendían de Hércules. Aventino, hijo de este héroe, estaba revestido con ella. Ver, Caza.

