Libia

o Libya. País que se extendía a orillas del mar, al oeste de Egipto y que desempeñó un importante papel en la historia antigua del Próximo Oriente. Fue el nombre dado por los griegos al África, que para ellos comenzaba al oeste de Egipto. Hasta finales del siglo VI a.C. fue considerada parte de Asia, abriéndose a partir de entonces el debate acerca de los límites precisos que separaban ambos continentes (el Nilo, la zona occidental de Egipto o la región de Suez). Su forma se imaginaba como una especie de trapecio que reducía considerablemente las verdaderas dimensiones del continente africano con su profunda prolongación hacia el sur. La circunnavegación del continente o los intentos de llevarla a cabo se convirtieron en un tópico de los debates geográficos e históricos, ya que su realización parecía mucho más factible a partir de la concepción reductora y equivocada de las auténticas dimensiones de África. La abundancia de fieras exóticas y el intenso calor de sus extremos meridionales, que hacían del todo inhabitable la zona, eran sus dos características más destacadas. Los etíopes habitaban a ambos lados de esta banda meridional del continente, según las viejas concepciones geográficas. En sentido restringido, la palabra se aplica a la Cirenaica, única región del continente que haya estado ocupada por colonias helénicas. Los pueblos libios descritos por Heródoto en el libro IV de sus Historias tuvieron con los griegos relaciones a veces pacíficas, a veces hostiles. Tuvo, durante la época neolítica, etnia y costumbres muy próximas a la de algunos grupos egipcios. Esta zona dedicó su actividad económica a la agricultura y ganadería. Desde la época Tinita del Antiguo Egipto se conocen expediciones contra los habitantes de Libia, que eran una constante amenaza para el país, además de por sus recursos. Finalmente, un dinasta libio, Hedjeperre-Setepenre Sesonquis I, fundó la Dinastía XXII y dominó Egipto. También la XXIII fue libia. Con frecuencia, los libios se enrolaban como mercenarios en el ejército del faraón. La población autóctona de Libia es la bereber, que fue dominada después por fenicios y púnicos, y posteriormente por Grecia y Roma, que bautizó el territorio libio como Tripolitania. Las dos Libias, inferior y superior, constituyen bajo Diocleciano las subdivisiones de la provincia de Cirenaica (en un principio Creta y Cirene). Las principales ciudades se encontraban en Libia superior: Ptolemaica, Apolonia y Cirene. Tras la caída del Imperio Romano, llegaron los vándalos en el siglo V, a los que siguieron los bizantinos. El mayor atractivo de Libia reside en los restos de los diferentes pueblos que se han establecido en su territorio. De especial interés son las ruinas de la ciudad romana de Leptis Magna, que fue en su tiempo la más importante del África romanizada. Trípoli ofrece vestigios de su pasado romano, bizantino, normando y español, así como numerosos ejemplos de la arquitectura religiosa árabe y pintorescas construcciones populares.
 
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