Ren
Los egipcios consideraban que la palabra ren tenía un poder enorme y dado que su articulación posibilitaba el nombre de una persona, ese concepto (ren) era otro componente más del ser humano. El nombre equivalía a la esencia misma del ser, otorgaba la individualidad, la existencia específica, siendo un elemento principalísimo del compuesto humano, pues le permitía su identíficación. Para que el difunto pudiese sobrevivir en el Más Allá era imprescindible que pronunciase su propio nombre. En otra obra egipcia, el Libro Segundo de las Respiraciones, se dedica todo un capítulo al tema de que el difunto no olvide su nombre, dada la importancia que tenía, toda vez que si se olvidaba, el hombre entraba en el mundo del no ser, dejando, pues, de existir. Ver, Componentes del hombre.

