Colina primigenia
Esta colina estaba considerada como el montículo u otero primigenio emergido de las aguas del Caos según la teología heliopolitana y a cuyo entorno la tierra se fue solidificando. Sobre este pedestal o colina primordial (visitada todavía en el siglo VIII por los peregrinos de Heliópolis) reposaba Atum, el cual originaría la primera pareja de dioses: Shu y Tefnut. Para los teólogos hermopolitanos también hubo una colina primigenia, ubicada en Hermópolis, y dominando el lado Desdes, en cuya cumbre un huevo cósmico había posibilitado la creación del sol. La colina primigenia de Hermópolis era, pues, un lugar de renacimiento y resurrección. Como eje de muchos conceptos mitológicos sobre la creación, aparece reflejada en el diseño de algunos templos y, simbólicamente, en descripciones fuenrarias de colinas de enterramiento.

