Eidotea
Hija de Proteo, dios marino. Habiendo sido arrojado Menelao por una tempestad, a su regreso a la isla de Troya, a una isla desierta cerca de Egipto donde estaba detenido por los vientos contrarios, Eidotea, compadecida del infeliz estado en que le veía, salió del mar para socorrerlo y enseñarle los medios de hacerse favorable a Proteo, emboscó a Menelao, con tres de sus compañeros, en la orilla del mar, cubiertos con pieles de monstruos marinos, a fin de que pareciesen formar parte de la comitiva de su padre. Mas como aquellas pieles exhalaban un hedor que los sofocaba, Eidotea puso en las narices de cada uno una gota de ambrosía, que exhalando un olor celestial hizo desaparecer el hedor de los pieles marinas. Ver, Menelao, Proteo.

