Lucumón

Cuenta Tito Livio, que el primer Tarquino era hijo de un corintio llamado Demarato, expulsado de su patria por motivos políticos, que se instaló en la ciudad etrusca de Tarquinia. Uno de los hijos de Demarato, de nombre Lucumón, fue a buscar fortuna a Roma, donde supo hacerse admitir en la intimidad del rey Anco Marcio. A la muerte de éste, fue candidato a la realeza, y el pueblo, seducido por su riqueza, su habilidad de orador y su buena presencia le escogió por rey. Sin duda, esta narración enmienda considerablemente la verdad. Es muy probable que este Lucumón (jefe, en etrusco) que tomó, una vez en el poder, el nombre de Tarquino, es decir "el hombre de Tarquinia", debiese su ascenso a la violencia.
 
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