Mursil I
(ss. XVII-XVI a.C.). Soberano (1.620-1.590) hitita del Imperio Antiguo. Debido a las agitaciones del final del reinado de Hatusil I, éste adoptó como hijo a Mursil I (en realidad, su nieto) y lo designó heredero al trono en su testamento político. Era menor de edad en el momento de recibir el trono, por lo que se especula sobre la existencia de un regente, apuntándose a un hermano de Hatusil llamado Pimpira. Nada más subir al trono, Mursil I hubo de hacer frente a una sublevación general del país, que pudo controlar. Pudo también contener a algunos Estados asirios e incluso destruir la ciudad de Alepo, de donde llevó a Khattushas un rico botín. Poco después, y dando muestra de una gran audacia, efectuó una rápida incursión contra Babilonia, de la cual extrajo un gran botín, además de las estatuas de sus principales dioses, Marduk y Zarpanitu, que luego dejó en el país de Khanna, obligado muy probablemente por los hurritas. Con tal hecho de armas Mursil I ponía fin a la Dinastía I de Babilonia (Samsu-ditana). Tuvo también que hacer frente a los hurritas y a los gasgas, banda ésta de salteadores de gran movilidad. Los motivos que pudieron impulsar al joven rey a hacer una guerra tan lejos de su propio territorio y a avanzar por países claramente hostiles son desconocidos. Mursil I fue envenenado por su cuñado y copero real Khantilis I, que contó con la ayuda del traidor Zidantas. Ver, Imperio Antiguo hitita.

