Hipomantia

Adivinación de los celtas. Fundaban sus predicciones en los relinchos y estremecimientos de algunos caballos blancos, alimentados públicamente en las selvas o bosques consagrados, donde no tenían otro abrigo que los árboles. Se les hacía marchar inmediatos al carro sagrado. El sacerdote y el rey, jefe de la comarca, observaban todos sus movimientos, y sacaban de ellos augurios, en los cuales tenían una firme confianza, persuadidos de que estos animales eran confidentes del secreto de los dioses, mientras que ellos no eran más que sus ministros. Los sajones sacaban también sus pronósticos de un caballo sagrado alimentado en el templo de sus dioses, y al cual hacían salir antes de declarar la guerra a sus enemigos. Cuando el caballo empezaba a caminar con el pie derecho el augurio era favorable; si al contrario, el presagio era funesto y renunciaban a su empresa. Ver, Adivinación.
 
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