Axia
Pequeña localidad del sur de Etruria mencionada por Cicerón, que la llama castellum, y la describe como situada en el agro Tarquiniensis. Es probablemente que sea la misma que cita Esteban de Bizancio, de la que sólo dice que era una ciudad de Italia. Su ubicación es, con mucha probabilidad, un lugar que todavía se llama Castel d'Asso o Castellaccio, a unas seis millas al este de Viterbo. La ciudad antigua parece haber ocupado el ángulo formado por dos pequeños arroyos llamados río Secco y Arcione. Sólo algunos fragmentos de las antiguas murallas permanecen en el emplazamiento de la ciudad, pero en la orilla norte del valle del Arcione es evidente que estuvo la necrópolis de la ciudad, ya que existe un conjunto notable de sepulcros. Estos no son simplemente cámaras subterráneas talladas en la roca, sino que presentan fachadas arquitectónicas regulares, con cornisas y molduras en relieve, todas talladas en la roca blanda de toba, de la que los acantilados están compuestos. Tienen todos un notable parecido arquitectónico, y ocupan una extensión considerable del acantilado. Muchas de estas tumbas tienen inscripciones en caracteres etruscos. Su arquitectura tiene un gran parecido con la egipcia, pero está aún más estrechamente relacionada con la griega dórica, de la que la arquitectura toscana no era más que una variante. No hay ninguna razón para asignarles una antigüedad muy remota, pudiendo datar de los siglos IV-II a.C.. Todo parece demostrar que Axia debió ser un lugar destacado en los tiempos florecientes de Etruria. Su nombre nunca aparece en la historia, por lo que en época de Cicerón seguramente no fue más que una pequeña ciudad, probablemente dependiente de Tarquinia. Hoy, Castel d'Asso, provincia de Viterbo, región de Lazio, Italia.

