Catacumbas

Subterráneos en los cuales primitivos cristianos, especialmente en Roma, enterraban a sus muertos y practicaban las ceremonias del culto. Siguiendo la tradición judaica, los cristianos enterraban a los muertos envueltos en un sudario, dentro de un sarcófago. Por lo tanto les era necesario hacerse con cementerios subterráneos que existían en Roma desde los tiempos más antiguos. Formaban una verdadera ciudad subterránea de gran tamaño, de límites difíciles de determinar, y los cristianos los adoptaron con el objeto principal de celebrar el culto y dar sepultura. La arquitectura consistía en un verdadero dédalo de estrechos corredores interrumpidos a cada momento por sepulcros y en forma de zig-zags, siguiendo un plan uniforme y practicados en las paredes. Las galerías se construían a diferentes niveles, formando en algunas partes, tres y cuatro pisos sobrepuestos los unos sobre los otros. En las paredes y sobre los sepulcros se encuentran grabados y pinturas que representan escenas y Pasajes del Antiguo y del Nuevo Testamento. La extensión que ocupaban las cámaras y galerías de las catacumbas tiene grandes dimensiones, unos 580 kilómetros. Con relación al origen de las excavaciones se sabe que fue una obra pagana, que más tarde fue utilizada por los primeros cristianos. Las galerías tenían por objeto extraer de ellas arena para la edificación, y que por fin las continuaron los obreros convertidos a la nueva religión. Las catacumbas cristianas fueron abandonándose a partir de la promulgación del llamado Edicto de Milán. Ver, Tipos de tumbas, Cella memoriae.
 
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