Cimón

(ca.510-449 a.C.). Estadista y general ateniense, miembro de la aristocrática familia de los Filaidas e hijo de Milcíades, el vencedor de Maratón. Su madre era una princesa tracia llamada Hegesípila, hija del rey tracio Oloro. Fue el personaje dominante en la vida política ateniense tras la caída de Temístocles, en cuyo ostracismo participó. Sucesor de Arístides al frente de la facción conservadora ateniense, Cimón encarna la figura típica de una época de transición, esto es, un noble con ciertos rasgos feudales heredados de su padre, pero al mismo tiempo completamente integrado en la polis. Sirvió fielmente a su ciudad apoyando al Areópago, centro tradicional de la vida política, mientras que de cara al exterior si bien compartía las ideas de Temístocles en el sentido que Atenas debería tener un poder marítimo y una potencia militar dominante en el Egeo, se oponía en cuanto a las relaciones con Esparta, que Cimón consideraba que debían ser amistosas. Estratego en el año 481, en el 479 fue enviado con Jantipo y Mirónides en embajada a Esparta para conseguir la presencia del ejército peloponesio en Beocia; en el 478 participó en las operaciones de Pausanias en Chipre y en Bizancio y un año más tarde ayudó a Arístides a constituir la liga de Delos (primera confederación marítima ateniense). Fiel a su ideal imperialista, se apoderó de Eion, la última plaza fuerte que retenían los persas en Tracia, y conquistó la isla de Esciros, en manos de los dólopes, asentando allí colonos atenienses y llevándose a Atenas los "huesos de Teseo" (476-475); en el año 470 expulsó a Pausanias de Bizancio. Su primer gran éxito tuvo lugar en la costa Pamfilia de Asia Menor, en el Eurimedonte, cuando logró una doble victoria por mar y por tierra sobre los persas (469-466); como consecuencia la flota persa fue totalmente destruida y varias ciudades griegas se unieron a la alianza ateniense, que alcanzo entonces su mayor extensión. Encargó a Fidias la Atenea Prómacos que defendía la Acrópolis como recuerdo de su victoria. En el 465 fundó un asentamiento de ciudadanos atenienses en la llanura de los Nueve Caminos, cerca del río Estrimón, en Tracia. También liberó el Quersoneso tracio (península de Gallípoli), zona que su padre había gobernado. El asentamiento de Tracia fue destruido al ser derrotada Atenas en Drabesco. Cimón se encontraba en la cumbre de su carrera, pero pronto su estrella comenzó a oscurecer. La ciudad de Tasos, que se había separado de la alianza, fue obligada por Cimón a regresar a la misma tras dos años de asedio (465-463), pero a su vuelta a Atenas fue acusado de malversación por Pericles: se decía que había aceptado el soborno de Alejandro I, rey de Macedonia, para que Atenas no atacara su reino. Fue exonerado del cargo. Al año siguiente (462) fue, con una fuerza de unos 4.000 soldados atenienses de infantería pesada, en dirección a Mesenia, para ayudar a los espartanos en el asedio de Itome, provocado por la rebelión que siguió al terremoto del 464. La Asamblea autorizó esta intervención, pese a la oposición del líder popular Efialtes. Aprovechando su ausencia, su enemigo político Efialtes procedió a una profunda reforma del Areópago. Lo más grave estuvo en que la expedición resultó un fracaso, pues los soldados atenienses eran más favorables a la causa de los mesenios que a la de sus jefes, por lo que los espartanos los enviaron a casa. Este revés en la suerte de Cimón se selló con su condena de diez años al exilio por ostracismo en el año 461. Cuatro años más tarde Cimón pidió volver y enfrentarse a los espartanos en la primera guerra del Peloponeso, para probar así su lealtad, pero su propuesta no fue admitida. Tras su regreso en el 451, Cimón había perdido influencia y participó poco en la vida política. Aprobó la tregua de los cinco años en Esparta y elegido estratego en el 450, retomó la guerra contra los persas. Se le confió el mando de una expedición que debía ocupar Chipre y apoyar luego al faraón egipcio Amirteo. Consiguió una gran victoria naval, pero murió de una herida en Chipre durante el invierno, defendiendo la ciudad de Citión (449). Fue muy popular por su generosidad y su patriotismo, y representó una opción menos drástica que la de Pericles en lo que se refiere a la lealtad al imperio. Con él murió la política antipersa y proespartana, y su sucesor Tucídides no fue capaz de ofrecer resistencia a la reputación y el poder de Pericles. Fue protector (próxenos) de los visitantes espartanos y tesalios que iban a Atenas y llamó a dos de sus hijos Lacedemonio y Tésalo en honor a estos dos Estados, y a otro le puso el nombre jonio de Ulio. Político y estratego, introdujo grandes innovaciones técnicas en las trirremes atenienses e hizo levantar grandes muros en la Acrópolis. Dueño de una gran fortuna, favoreció a Atenas con importantes construcciones. Ver, Liga de Delos.
 
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