Cipriano

(san) Tascio Cecilio (Thaschius Caecilius Cyprianus) (ca.200-258). Uno de los primeros Padres de la Iglesia en Occidente. Nació en el África proconsular, se cree que en la misma ciudad de Cartago. Pertenecía a una familia burguesa, cursó los estudios superiores de la época y después ejerció las funciones de abogado. Atraído por el cristianismo, el antiguo rétor dio un giro completo a su vida y se propuso adquirir dos virtudes, la caridad y la castidad. Distribuyó entre los pobres sus bienes. Fue bautizado y elegido obispo de Cartago en el 248, tras la muerte de Donato de Cartago. En la elección encontró la oposición de cinco presbíteros, que más tarde le declararon su hostilidad. Fue un excelente administrador y se enfrentó a los problemas provocados por las persecuciones incitadas por Decio en el 250 y Valeriano en el 257, con valor y sentido común. Dentro de la intensa actividad del obispado, tres problemas ocupaban preferentemente su tiempo y atención: los lapsi o apóstatas en la persecución, el cisma de Felicísimo y el bautismo de los herejes. Llevaba poco más de un año de episcopado, cuando el emperador Decio decretó una persecución contra los cristianos, de la que fueron víctimas el obispo de Roma, Fabiano, y otros obispos de Oriente. Cipriano se vio obligado a salir de la ciudad y esconderse. Regresó a su sede, después de 15 meses de ausencia, y se encontró con el grave problema de los lapsi y la excesiva indulgencia de los confesores hacia los apóstatas. En el año 254, después del martirio del papa Lucio, subió a la Sede de Roma Esteban, con quien Cipriano debatió la validez del bautismo de los herejes. Tanto él como los demás obispos, negaban la validez de ese bautismo. La discusión con el papa Esteban llegó a su punto álgido, pero el martirio de Esteban en la persecución de Valeriano, puso fin a la discusión. Al año siguiente Valeriano promulgó su primer edicto contra las reuniones de los cristianos, ordenando a los obispos que tomaran parte en el culto oficial, a lo que Cipriano se opuso. Fue detenido por orden del procónsul, sometido a interrogatorio judicial y desterrado a Cúrubis, cerca de Cartago. Al finalizar el año de exilio fue reclamado pro el nuevo procónsul Galero Máximo, pero el obispo se negó a presentarse en Utica, donde estaba el procónsul. Fue detenido y conducido a Sexti, donde compareció ante el tribunal y fue condenado a morir decapitado en el 258. Sus escritos consisten en cartas y tratados y muestran una mentalidad que interpretaba la autoridad en la Iglesia en analogía al Estado y al derecho romanos. Su diácono, Poncio, escribió su biografia. Su fiesta se celebra el 16 de septiembre.
 
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