Coronas de oro

A los impuestos romanos regulares: tributum capitis y soli, habría que añadir el oro coronario, herencia de la época en la que los griegos ofrecían coronas de oro a los soberanos a los que querían honrar y dar las gracias. Desde hacía mucho tiempo, las coronas se habían convertido en un impuesto obligatorio, pero pagado de modo irregular. El emperador lo exige en el momento de su ascenso al trono, con ocasión de un acontecimiento feliz o notorio o, simplemente, cada vez que tiene necesidad de dinero. Que un emperador renuncie a este oro coronario cuando todo el mundo espera tener que hacer el desembolso se considera como un favor insigne.
 
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