Esmirna
o Smyrna. Ciudad al este del golfo homónimo, en la costa egea de Asia Menor, a los pies del monte Sípilos. La ciudad geométrica, arcaica y clásica se ubica en una colina llana (Tepe Küle) en el distrito de Bayrakh de la actual ciudad de Izmir (Turquía), a unos 450 m de la costa actual. Esto muestra el cambio radical sufrido en la línea costera, ya que en la antigüedad la ciudad estaba en una pequeña península en la desembocadura del río Meles al golfo de Esmirna. Fue fundada hacia el 3.000 a.C.. Entre el 2.000 y el 1.200 a.C., formó parte del imperio hitita, y tras el derrumbamiento del Estado hitita frente a los ataques de los frigios, fue ocupada por los eolios, emigrados de Grecia a Anatolia alrededor del año 1.000, tras la caída de la civilización micénica. Después fue ocupada por los jonios, con los que vivió su apogeo. La posterior ciudad helenística y romana (Nea Esmirna) está al sur, en las faldas del monte Pagos, bajo el casco urbano de la moderna Izmir. Tuvo comunicaciones fáciles con las ciudades circundantes y con el interior, especialmente con Sardes, la capital del reino lidio, a través de la ruta que pasaba al sur de la ciudad por el paso de Bel Kahve, ligado a Esmirna desde época arcaica. Los restos más antiguos del asentamiento griego de Esmirna datan de 1.050-1.000 a.C.. Los siglos IX y VIII a.C. representan para Esmirna una época de crecimiento y expansión. Tuvo gran importancia, compitió con Pérgamo y Éfeso, y estuvo entre las ciudades más destacadas de Asia. En el siglo VII a.C., junto con Mileto, sufrió los ataques de los lidios, que buscaban una salida al mar. Fue conquistada en el 688 a.C. por los colonos de Colofón, convirtiéndola en una ciudad-estado y pasando a formar parte de la Liga Jónica. Mantuvo constantes combates con las ciudades cercanas de Pérgamo y Éfeso. Fue conquistada en el 600 a.C. por el rey de Lidia, Aliates, y después por los persas en el 546 a.C.. Arrasada, la ciudad perdió el prestigio de antaño durante los siglos siguientes, hasta que Alejandro Magno construyó, muy cerca de ella, una nueva ciudad. En 302 a.C., pasó bajo el dominio de Lisímaco, antiguo general de Alejandro Magno, después de su victoria sobre Antígono I Monoftalmos. Después la ciudad pasó a ser dominada por los seleúcidas y después por la cercana ciudad de Pérgamo, de finales del siglo III a principios del siglo II a.C.. Los seléucidas intentaron retomar el control de Jonia. Esmirna fue golpeada por los Atálidas, por Pérgamo. En 189-188 a.C., los seléucidas fueron expulsados de la Jonia y del Asia Menor. Esmirna recibió territorios por haber combatido al lado de Roma y se benefició de una independencia protegida por los romanos. La ciudad recibió a varios políticos romanos exiliados. Del año 89 al 85 a.C., Esmirna, como el conjunto de las ciudades de Asia Menor, sostuvo al rey del Ponto, Mitrídates VI Eupator en su guerra contra Roma. Sila, general romano, emprendió la conquista del Asia Menor. Tomó Esmirna y obligó a todos los habitantes de la ciudad a desfilar desnudos en pleno invierno. Tras la paz de Dardanos (85 a.C.), que concluyó la guerra entre Roma y Mitrídates VI, Esmirna, como la mayoría de las ciudades libres de Asia y del Egeo, entró en la provincia romana de Asia. Sufrió más tarde la consecuencia de las guerras civiles que acosaban al imperio Romano, que la tomó bajo su poder tras ocupar Pérgamo. Durante el avance del cristianismo dentro del imperio romano, fue martirizado dentro de sus muros Policarpo de Esmirna. La ciudad toma relevancia entre los cristianos, al ser una de las siete ciudades nombradas en el Apocalipsis. La ciudad helenística y romana se encuentra bajo la actual Izmir.

