Estilicón
Flavio (360-408). Teodosio I el Grande murió confiando sus dos hijos, Arcadio de dieciocho años y Honorio de diez, al cuidado de su fiel amigo y compañero, el semibárbaro Estilicón, magister utriusque militiae. Arcadio recibía la parte oriental del Imperio; Honorio, la occidental. Estilicón no tenía muchas posibilidades de mantener unido el Imperio. La parte oriental mantenía una cerrada resistencia a las pretensiones tutelares de Estilicón. Tropezó con las ambiciones personales de los prefectos del pretorio, Rufino y Eutropio, y con la reclamación del Ilírico, territorio atacado por los godos de Alarico. Hacia allí fueron desviados los godos por los romanos orientales, que, desentendiéndose maliciosamente del problema, dejaron solo a Estilicón para que los combatiera en Grecia (397). Pese a su buena voluntad, Estilicón fracasó en sus intentos de acercamiento a los orientales. No sólo las ambiciones de la aristocracia oriental eran muy grandes, sino que en aquellos territorios había tomado cuerpo una actitud "nacionalista" antibárbara, que contrastaba profundamente con el panorama existente en la parte occidental del Imperio. En occidente, el ejército, su cadena de mandos e incluso el sector influyente de la sociedad lo componían muchos elementos bárbaros, que asimilaron con rapidez y groseramente algunos comportamientos romanos. Esta incorporación era resultado de un proceso inevitable. El descenso demográfico sufrido por las provincias occidentales impedía desprenderse de una necesaria mano de obra para nutrir un ejército que tenía la imperiosa necesidad de proseguir la lucha contra los bárbaros. Por esa razón, Estilicón no sólo utilizó un ejército fuertemente barbarizado, sino que se vió forzado a mantener y suscribir alianzas con los bárbaros, pese a ser consciente de que con esa política se ganaba el resentimiento de un sector de senadores. Hasta el 406, Estilicón pudo sostener la situación en las fronteras, pero el 31 de diciembre de ese año el terrible azote de los vándalos, alanos, suevos y burgundios cayó sin piedad sobre la parte occidental del Imperio. Ese momento puede considerarse como el inicio del derrumbamiento del Imperio de Occidente. Estilicón intentó pactar con el jefe bárbaro Alarico y permitió que sus hordas deambularan por las Galias. El sector senatorial que se le oponía, logró sublevar a las tropas y asesinarle (408). Su muerte precipitó la catástrofe. Las Galias fueron presa de unos bárbaros que, en el 409, penetraron en Hispania. A Occidente no lo perdió sólo la impetuosa oleada bárbara, sino el hecho de que, ante esa situación límite, los occidentales no contaron con la ayuda de sus hermanos orientales: en 410, Teodosio II, el emperador de Oriente, los dejó solos frente al godo Alarico y al resto de los invasores bárbaros. Ver, Serena.

