Delegación honoraria
o Legatio libera. Era la licencia que se concedía a un magistrado superior romano o a un senador, para visitar las provincias por asuntos particulares y en calidad de embajador, aunque sin sus obligaciones, y haciendo el viaje a expensas del Estado. Cicerón, en el año 63 a.C., hizo aprobar una ley que limitaba a un solo año el tiempo de estas delegaciones.

