Evangelio
Relato de la vida, hechos y palabras de Jesucristo referidos en cuatro libros que componen el libro canónico del Nuevo Testamento. Estos cuatro libros aceptados por la Iglesia son los escritos por San Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan. Con la antigua literatura cristiana aparecieron varios evangelios que fueron atribuidos a personajes de autoridad: Pedro, Santiago, Tomas, Felipe, etc.. Aunque todos ellos guardan la misma relación que los libros canónicos, fueron declarados apócrifos. Por diversos métodos, se ha considerado que hay una afinidad especial entre los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas, por lo que reciben el nombre de Evangelios Sinópticos. Mucho se ha escrito acerca de la fecha en que fueron escritos. Algunos aseguran que son posteriores al siglo III, mientras otros aseguran que los tres primeros lo fueron antes del año 63, y que el de San Juan lo fue hacia los años 95-100. Todos los originales se escribieron en griego, a excepción del de San Mateo que lo fue en arameo. En iconología y en la alta Edad Media se representó a veces a los cuatro evangelistas como los cuatro ríos del Paraíso, que brotan de un montículo donde se halla entronizado Cristo. También se les representó como ángeles. Pero la iconografía más usual los representa con atributos de escritor y en compañía de los animales de la visión de Ezequiel y del Apocalipsis: un ángel con San Mateo, un buey con San Lucas, un león con San Marcos, y un águila con San Juan, figuras que representan la Encarnación, el Sacrificio, la Resurrección y la Ascensión, respectivamente. A veces el animal correspondiente sustituye a la figura del evangelista como ocurre con las representaciones del Cristo en majestad (Pantocrator = dios creador de todo) encerrado en una mandorla, en el arte románico. Los cuatro símbolos evangélicos se denominan el Tetramorfos (tetra = cuatro; morfe = forma, figura).

