Apolinarismo
Nombre dado a los seguidores del obispo de Laodicea, Apolinar afirmaba que Cristo tenía cuerpo y alma humana, pero que el Logos sustituyó la inteligencia humana, por lo que Cristo poseía la divinidad perfecta. El apolinarismo fue condenado en el concilio de Constantinopla organizado por Teodosio I el año 381. Esta convocatoria supuso el triunfo de las tesis de Nicea sobre el arrianismo. Tras la muerte de Apolinar, sus seguidores se integraron en el movimiento eutiquiano.

