Lista Real sumeria

Esta lista proporciona las dinastías y los reyes que reinaron en el país de Sumer desde época remota en que "la realeza bajó del cielo", hasta el reinado de Damiq-ilishu (ca.1.816-1.794), rey de Isin. Fue publicada en 1.939, por el sumerólogo estadounidense Thorkild Jacobsen, que la reconstruyó a partir de quince tablillas distintas. Fue redactada, en su forma mejor conocida, poco después del 2.000 a.C.. Es un documento entre mitológico e histórico dejado por los escribas de Mesopotamia y escrito en sumerio. Se tiene que utilizar con reservas, sobre todo porque no aparecen algunas dinastías importantes, como la de los reyes de Lagash. Las tres Dinastías de Ur, en el III milenio, sí están citadas. Su idea central es que la soberanía es una especie de don divino, otorgado por las divinidades solamente a una ciudad por vez, y que a la caída de una ciudad, el poder se transfiere a otro centro. Las dinastías se colocan siempre una detrás de otra, aunque es historiográficamente evidente que gobernaron simultáneamente en las diferentes ciudades estado. La idea rectora del esquema es probar que no hubo nunca en Babilonia más que un gobierno, y que en ese momento le tocaba gobernar precisamente a la ciudad de Isin. Los datos, por lo general, se reducen a mencionar las ciudades que fueron sedes de una dinastía y sus soberanos respectivos, indicando los años de reinado de cada uno. El comienzo de la Lista coincide con el comienzo mismo de la historia, cuando la institución real, de origen divino, bajó a la primera ciudad digna de tal nombre: Eridu. Tras la quinta mudanza sobreviene el diluvio; cuando la realeza vuelve a bajar del cielo, la ciudad destinataria es la célebre Kish, que se convierte así en heredera de la vieja Eridu. La Lista se acerca poco a poco a la historia: los años de los reinados ya no se cuentan por decenas de miles, sino sólo por centenares, y los nombres de muchos soberanos son históricamente controlables desde otras fuentes. El esquema prosigue impertérrito listando nombre tras nombre y contando sus años, con cifras cada vez más plausibles. Los cambios de dinastía se enuncian invariablemente con la fórmula: (tal lugar) fue derrotado por la armas; su realeza fue llevada a (tal otro). hasta que le toca el turno definitivamente a la ciudad de Isin. Los reyes de Asiria y los de Babilonia también tuvieron este de tipo de listas.
 
Volver