Armilius
o Armilo. Nombre que los judíos dan al Anticristo. Nacerá, dicen, de la conjunción de algunos facinerosos de diversas naciones con la estatua de una virgen muy hermosa hija de Roma. Será de prodigiosa estatura, como que a lo menos no bajará de diez varas. Sus ojos, de color encendido y hundidos, se parecerán a los del basilisco, mediando de uno a otro una distancia de una vara; sus cabellos serán rubios como el oro y los pies verdes. Tendrá dos cabezas y publicará que es el Mesías y el único dios que debe adorarse. Toda la posteridad de Elan (así llama a los romanos), obedecerá sus leyes. Nehemías, hijo de José, primer Mesías (porque ellos aguardan dos), le hara la guerra y marchará contra él al frente de 300.000 judíos. Derrotado Armilius en el primer combate, perderá no menos de 200.000 hombres; pero volviendo luego a la carga, después de haber perdido otra infinidad de soldados, matará sin saberlo al mesías Nehemias, cuyo cuerpo será arrebatado por los ángeles para ocultarlo junto con los demás antiguos patriarcas. Entonces, desfalleciendo el valor de los judíos, emprenderán la fuga. Serán perseguidos por todas las naciones y serán tratados con un rigor nunca visto. Pero al fin se sublevarán, y tocando el arcángel Miguel por tres veces la trompeta, a la primera vez ya saldrá el segundo Mesías, hijo de David, con el profeta Elías. Reuniéndose los judíos bajo su bandera, harán nueva guerra a Armilius, quien recibirá la muerte en la batalla durante la cual bajará azufre y fuego del cielo sobre su ejército. Después de esto seguirá el reinado del Mesías, con la ruina entera de los cristianos y de los infieles. Tales una de las reconstrucciones que los rabinos hicieron del Anticristo.

