Nombres latinos
)o()o( Nombres de ciudades )o(
Llevan en ellos, a veces, la indicación del tipo de aglomeración, así: Forum Julii (Fréjus), Colonia Agripina (Colonia), etc. En cuanto a la titulación, los nombres de las fundaciones pueden tener valor religioso; Plasencia, en el 218, inaugura una serie de colonias con nombre de buen augurio: Copia, Valentia, Potentia, Pollentia, que no pasan del siglo II. Una generación más tarde, en el establecimiento de colonias militares, los sobrenombres se derivan de los gentilicios de los generales (Forum Pompilii). El nombre de la colonia evoca el del emperador fundador (o más tarde benefactor): Julia (antes del 27), Augusta, Claudia, Flavia...; puede recordar también el origen de los veteranos (los Sextani en Arles) y el nombre del pueblo indígena (en genitivo, Augusta Treverorum).
)o()o( Nombres de personas )o(
Los nombres de los romanos obedecían en la época clásica a reglas relativamente fijas. Los ciudadanos tenían tres: el prenombre, el nombre "gentilicio" y el sobrenombre (praenomen, nomen, cognomen). Los prenombres eran un número relativamente reducido, solamente algunos más de una quincena son usuales: Aulus, Appius, Gaius, Cnaeus, Decimus, Lucius, Marcus, Manius, Numerius, Publius, Quintus, Servius, Sextus, Spurius, Tiberius, Titus y Vibius). El prenombre era dado al niño por sus padres el noveno día después del nacimiento, pero no era oficial hasta el momento en que el joven vestía la toga viril. Oficialmente, las mujeres no tenían prenombre, pero, en la práctica, y sobre todo en fecha antigua, algunas tenían uno que era, a veces, mencionado en las inscripciones. El nombre gentilicio era común a todos los miembros de la gens, hombres y mujeres, de nacimiento libre o libertos. Existían por millares; algunos estaban más extendidos que otros; por ejemplo, el gentilicio de un emperador que había concedido el derecho de ciudadanía a una provincia era llevado por todos los beneficiaríos de esta medida. De ahí el gran número de Julii en Galia, etc.. El sobrenombre (cognomen) fue en su origen una designación individual, pero, poco a poco, se hizo hereditario en el interior de una rama determinada de la gens: así los Cornelii Scipiones se distinguieron de los otros Cornelii (Cornelii Cathegi, etc.). A este primer sobrenombre podían añadirse otros, por ejemplo, un sobrenombre "triunfal", recordando una victoria conseguida por el personaje en cuestión o por uno de sus antepasados. Hubo así Cornelii Scipiones Africani, después de la victoria, conseguida en Zama por el "primer africano". Durante el Imperio, el número de sobrenombres se multiplicó. Durante el Bajo Imperio un hombre podía llevar cuatro o cinco y hasta más. Los esclavos no llevaban más que un solo nombre (sacado de alguna particularidad física, de un origen, o bien del nombre indígena que llevaban antes de ser esclavos). Cuando eran liberados tomaban el prenombre y el gentilicio de su antiguo amo (que pasa a ser su patrono) y su antiguo nombre pasaba a ser su cognomen.

