Legio VII Gemina
Núcleo romano del Conventus Asturum, en la provincia Tarraconense. Fundado hacia el 29 a.C. como campamento de la Legio VI Victrix, a finales del siglo I fue instalada la Legio VII Gemina, la cual hizo de Legio su base hasta aproximadamente principios del siglo V. Situado en el interfluvio entre los ríos Bernesga y Torío, durante la época altoimperial tuvo gran importancia debido a que la unidad militar fue la encargada, entre otras tareas, de controlar el noroeste peninsular, donde se localizaban importantes explotaciones auríferas como Las Médulas. Sus ruinas se encuentra bajo la moderna León, y entre ellas sobresalen las murallas, la Porta Principalis Sinistra y los restos del anfiteatro. Cuando el ejército romano anexionó la zona astur al sur de la Cordillera Cantábrica, decidieron establecer una de sus bases en una terraza fluvial, a 838 m, en la confluencia de los ríos Bernesga y Torío. Su localización tuvo lugar en los límites septentrionales de la Meseta Norte, en la transición del Páramo Leonés a las primeras estribaciones de la Cordillera Cantábrica. Entre los argumentos que encontramos para justificar su fundación en este enclave destaca, aparte de su cercanía al escenario de las Guerras Cántabras, el control, desde el pie de monte, en el límite de la zona de nevadas más intensas del momento, de los principales pasos orientales a través de la Cordillera hacia la Asturia Transmontana y la costa cantábrica. Otro motivo serían los ricos depósitos auríferos localizados en territorio astur, aunque por entonces desconocían su localización exacta. Debido a su situación estratégica, León ha sido paso obligado para llegar al Bierzo y Galicia por un lado, y a Asturias por el otro, a través de los pasos de la cordillera cantábrica. En el Itinerario de Antonino, una de las pocas recopilaciones de caminos en la antigüedad, datado en el siglo III, aparece citada alguna de las calzadas que pasaban por la ciudad, por ejemplo la Via I, que enlazaba Legio con Italia a través de Caesaraugusta (Zaragoza). En el año 29 a.C., la Legio VI fue llevada a la Hispania Tarraconensis, donde ayudó en la guerra de Augusto contra los cántabros, entre el 25 a.C. y el 13 a.C.. Permaneció asentada en el campamento de León durante casi un siglo, recibiendo el apelativo de Hispaniensis. Su misión fundamental fue mantener el orden y controlar las cercanas explotaciones auríferas; así, a comienzos del reinado de Nerón, aplastó con facilidad una sublevación de los astures. Además, proporcionó escoltas y personal especializado a los gobernadores y procuradores de las provincias Lusitania y Tarraconense. La impopularidad de Nerón determinó que el gobernador de la Tarraconense, Servio Sulpicio Galba, se sublevase y se proclamase emperador en la ciudad de Clunia, siendo apoyado por la Legio VI Victrix. Para completar a ésta, Galba creó la Legio VII Galbiana, primer nombre que recibió en honor a su fundador, luego llamada Legio VII Gemina. Adscritas a la Legio VII Gemina, desde, al menos, el último cuarto del siglo I, estuvieron cinco unidades auxiliares, un ala de caballería, dos cohortes equitatae y dos cohortes peditatae, que fueron: Ala II Flavia Hispanorum civium romanorum, acantonada en Petavonium, Cohors I Celtiberorum Equitata civium romanorum, con base en Sobrado dos Monxes (La Coruña), en el territorio del Municipium Flavium Brigantia, Cohors I Gallica Equitata civium romanorum, acampada en Pisoraca, Cohors III Lucensium, asentada en Lucus Augusti y Cohors II Galica, destacada en el desconocido ad cohortem Galicam. Hoy, León, comunidad autónoma de Castilla y León, España. Ver, Canabae, Legio VI Victrix, Legio I Augusta, Legiones.

