Nomarca
En el Imperio Antiguo egipcio, simples funcionarios encargados del gobierno de los nomos a su cargo, de acuerdo con las directrices recibidas de la administración central. El nomarca, llamado originariamente "el que abre los canales", era, sobre todo, el responsable directo de la irrigación, del rendimiento agrícola y de la recaudación de impuestos de su demarcación. Asimismo, era el responsable de la justa fijación de los límites exactos de cada propiedad, puesto que los mismos eran borrados anualmente por efecto de la inundación, y por ende era también responsable de los límites mismos del nomo que administraba, todo lo cual ocasionaba constantes conflictos entre propietarios o nomarcas vecinos. Todas estas tareas se veían además complicadas por el hecho de que cada nomo poseía su propio sistema de medidas, distinto generalmente del de sus vecinos, heredado directamente de tiempos predinásticos, lo que obligaba a conocer las equivalencias entre ellos. Estaban asistidos por unos individuos encargados de supervisar 2.500 hectáreas, que se denominaban miriarouroi. Tradicionalmente, se consideraba al nomarca como sumo pontífice del dios local. Hacia finales del Imperio Antiguo se fueron transformando, con la decadencia del poder real central, de unos funcionarios administrativos dependientes en unos señores independientes, salvando así a "sus" provincias de las miserias del Primer Período Intermedio. Durante el Imperio Medio, la nomarquía perdió todo su poder, para ser finalmente anulada.

